El arte de escuchar

Escuchar es un verbo que proviene del latín ascultare y significa prestarle atención a lo que se oye. Zenón, filósofo griego nacido en Elea, decía que nos habían dotado de dos orejas y una boca para oír más y hablar menos. Es una habilidad a la que muchas veces no le damos el valor que se merece y esto puede estar relacionado con esa vida cada vez más apresurada que llevamos. Este activismo extremo en el que estamos sumergidos nos ha mermado la paciencia y la dedicación necesaria para escuchar a nuestros semejantes.

En oportunidades, solo nos interesa lo que decimos, no sabemos escuchar. No nos importa lo que digan los demás. No atendemos ni prestamos atención. ¿Cuántas veces alguien nos habla y mientras, estamos mirando el televisor, los mensajes del teléfono móvil, leyendo un libro, un periódico o mirando a nuestro alrededor?

Oír y escuchar no es lo mismo. Oír es un proceso netamente fisiológico en el cual se reciben ondas sonoras que van a ser procesadas en nuestro cerebro. Oír es un acto que no podemos detener. El escuchar, en cambio, es un proceso psicológico que parte del oír, pero es mucho más complejo porque va acompañado de interés, atención y motivación por lo que oímos. El escuchar es una destreza que se adquiere, por tanto, puede ser aprendida y enseñada. Al comienzo podría ser un aprendizaje artificial, pero poco a poco formará parte de nuestra personalidad.

Escuchar implica comprensión y esfuerzo para captar el mensaje que alguien quiere transmitirnos; es adentrarnos en su ámbito de interés y marco de referencia. Cuando establecemos un diálogo debemos tener una actitud de escucha silenciosa. Krishnamurti, escritor indio de temas filosóficos y espirituales, afirmaba que “escuchar es un acto de silencio”. Si no callamos nuestro diálogo externo e interno no podremos escuchar.

Cuando escuchamos, la persona que nos habla sentirá que le damos la importancia que merece. Es una manera de transmitir respeto, estima y confianza.

Algunos consejos para aplicar en un adecuado acto de escuchar podrían ser los siguientes:

  • Concéntrate en lo que te dicen. Presta atención, podrían revelarte algo importante. No divagues.
  • No interrumpas el diálogo innecesariamente. Si necesitas decir algo, espera que la otra persona haya terminado de exponer su idea. De esta manera se evita perder el hilo de la conversación.
  • Demuestra interés por lo que te están contando, deja a un lado tus prejuicios y ten la mente abierta para escuchar opiniones que no compartes.
  • No descuides tu lenguaje corporal. El lenguaje verbal representa solo el 30% de lo que transmites, el resto lo dices con gestos y actitud corporal. Haz contacto visual. Si tu mirada se desvía, pareces distraído, miras constantemente tu reloj o luces aburrido, la comunicación no será efectiva.
  • Paciencia cuando te cuentan cosas que no son de tu interés, cuando lo hagan para provocar o desagradar. Siempre permite que terminen su explicación. Si la idea no tiene sentido, no caigas en discusiones estériles, es decir, que no llevan a nada.

Por último, cuando te pidan que solo escuches, no des consejos ni tampoco soluciones, respeta los sentimientos de quien te habla, no hagas nada por él o ella. De esta manera la harás sentirse comprendida y le permitirás entender por sí misma lo que sucede en su interior.



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