El arte de ser tú mismo

El arte de ser tú mismo

En la terapia emocional encontramos variantes conflictuales que se repiten y que hacen la función de candados en la resolución de problemas y enfermedades, uno de estos candados es el conflicto de identidad.

Muy frecuentemente relacionamos la identidad con patrones de comportamientos que hemos ido adoptando a lo largo de nuestra vida, comenzando desde nuestra infancia, para complacer a nuestros padres, luego en la adultez para complacer a nuestras parejas, para agradarle al jefe, para ser aceptados socialmente, religiosamente, profesionalmente, etc. Ocurre que nos identificamos con estos roles y creemos que somos esos roles por ejemplo, un cargo que ocupa una persona X en un trabajo durante años y con el cual también se siente 100% identificado, esa persona adopta ese rol como parte de su identidad, bien sea el gerente, el jefe de mantenimiento, la secretaria del director, esa persona se convierte en su cargo y de manera inconsciente, se sale de su centro, de su identidad para entregarse a su rol y asumirlo como su identidad.

Ahora bien, estos roles a tiempo completo no están vinculados únicamente con el aspecto laboral, estos conflictos de identidad son muy frecuentes también dentro del sistema familiar, es el típico caso de la mujer que se siente “la esposa de” y este título se convierte en su más profunda obsesión, ella se aleja de sí misma y solo piensa y actúa en función de ser una “buena” esposa, de atender al marido y de existir para él. Esto aplica del mismo modo para las mujeres que se convierten en madres “toxicas”, lo que significa que viven para sus hijos y se comportan de manera asfixiante y en exceso sobreprotectoras. Esta madre, abandona su centro y su identidad para apoderarse del rol de madre de una manera casi invasiva.

El resultado de estos comportamientos es una desconexión con el verdadero Ser que puede traer como consecuencia numerosas enfermedades y una visión distorsionada de la realidad, pues la persona existe en función de los otros o de determinados roles y cuando estos roles dejan de estar, porque la vida está llena de ciclos, entonces, cuando el final de este rol llega, merma la energía vital de esa persona y su razón de existir pierde sentido. En la biodescodificación, este perder del sentido de la vida se convierte en unpre-conflicto que hace a las personas más vulnerables para desarrollar ciertas enfermedades, tales como; cáncer, esclerosis múltiple, VIH y otras.

¿Cómo detectar si tengo un conflicto de identidad?

Es muy sencillo. Si al preguntarte ¿quién eres? Tu respuesta te identifica con algo exterior a ti mismo (un espacio, un trabajo, una persona, etc), entonces, estás frente a un desplazamiento del centro de tu identidad que está direccionando la razón de tu existencia fuera de tu Ser, fuera del Yo Soy.

Cuando esto ocurre, la persona siente que al no poseer eso con lo que se identificaba, su vida pierde sentido, entonces ¿para qué vivir si ya no tengo mi trabajo, o si ya no tengo a mi hijo, mi casa o a mi pareja, etc? Tras esta resolución emocional, la biología genera una respuesta adaptativa para sustituir eso que ya no está, es así como puede producirse, por ejemplo, un tumor en una zona determinada del cuerpo vinculada con el conflicto emocional en cuestión. Este tumor hace que se produzcan más células y prepara la zona afectada para rellenar ese vacío que dejó la pérdida de ese rol que inconscientemente se creía que sería eterno.

Recordemos que las enfermedades tienen un sentido biológico de adaptación y supervivencia. Por lo tanto, es muy importante tomar consciencia de con qué estamos identificamos, sobre qué o quienes estamos estructurados; el trabajo, los niños, el tabaco, el alcohol, los otros, y preguntarnos sin qué o quién yo no podría vivir, o no tendría sentido vivir.

Para fortalecer nuestra identidad es necesario tomar consciencia de que somos una chispa de la divinidad y despertar ante nuestra verdadera esencia. Cuando hablamos de esencia, no nos referimos a la personalidad, ni al comportamiento, tampoco a ese constructo de roles que solemos confundir con el “Yo”. Cuando hablamos de esencia, nos referimos a esa fuerza divina que impulsa nuestra existencia, que nos permite reconocernos como creadores de nuestro destino y le da sentido a todo lo que somos, a nuestro propósito de vida, a nuestro Ser. La identidad tiene que ver con el “yo Soy” y no con el “yo tengo” o con mis logros profesionales o intelectuales del todo.

¿Cuándo nos desconectamos de nuestra identidad.?

Nuestra identidad se desplaza inconscientemente hacia la complacencia de nuestros padres en nuestra primera infancia, en ese momento, somos el proyecto de nuestros padres, lo que el psicólogo clínico, Marc Frechet llamó “el proyecto sentido”; según el cual, somos el resultado de ese deseo inconsciente de nuestros padres al gestarnos, llevamos la impronta de sus emociones, de sus miedos, de sus frustraciones, de sus necesidades no satisfechas, somos sus títeres, sus esclavos. Por esta razón, es muy importante hacer consciente el motivo inconsciente por el cual hemos sido concebidos ya que este, nos imprime un sentido más orientado a complacer a nuestros progenitores al punto de llegar a confundir nuestra identidad con la de ellos. Se hace, por tanto, necesaria, la rebelión ante ese proyecto sentido de los padres para poder cristalizar nuestra propia identidad.

El arte de ser tú mismo es una labor continua, es el reto de la nueva era, es saber quién eres y aprender a entrar en tu interior, recuperar tu centro y desde allí, inyectarle tu esencia y todo tu poder a lo que haces sabiendo que ni tus roles, ni tus comportamientos te definen, que tu eres mucho más que la suma de las partes.

Geralt en Pixbay



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