El arte de titular textos y atraer lectores

El arte de titular textos y atraer lectores

Pasa en periodismo y en marketing de contenidos: si escribes un buen titular tendrás parte de la batalla ganada. Si bien estas dos áreas profesionales tienen objetivos distintos –la primera, informar imparcialmente y la segunda, persuadir- ambas necesitan atrapar la atención de las personas al publicar un texto, para cumplir sus metas informativas o publicitarias.

Con el sinfín de posibilidades para publicar que supone internet y potenciaron las redes sociales, tienen más posibilidad de éxito –o ser más leídos- los autores conscientes del primer foco de atención: los lectores. A ellos los queremos convencer, de cualquier cosa, así sea de que no tenemos razón. Nos debemos a ellos, ergo audiencia, seguidores, clientes.

Para producir un buen titular hay que recordar la faena de las arañas. Tu titular (o tu mensaje inicial si se trata de redes sociales) debe contar con un hilo central y ser tan fuerte para que el lector no gire la vista. Debe ser resistente a las distracciones, ocupaciones o a la prisa que pueda tener esa persona que tiene al frente tu texto. El titular lo debe atrapar y solo tienes segundos para que esto ocurra, por lo que esas palabras deben ser únicas, irrepetibles, resonar en su mente.

El titular, en general, es la oración que condensa lo más importante de la información, de manera coherente, atractiva y debe ser lo más completa posible.

Pero, no hay una metodología certera. Lo advierte la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), con sede en Madrid:

«¿Has escrito un texto sublime? ¿No encuentras el título adecuado? Pues es como si no hubieras escrito nada. Si no sabes construir la puerta, no importa el castillo que haya detrás. El problema es que no hay Merlín que nos enseñe a construir buenos titulares».

Sin embargo, sí hay reglas elementales. Tanto en periodismo como en marketing de contenidos se debe recordar las vitrinas de las tiendas: las más atractivas son las que invitan a las personas a entrar, animadas solo por la curiosidad. Despertar el interés, es lo fundamental.

Los titulares también deben cumplir su promesa: en el texto es fundamental ampliar la premisa. No basta con captar la atención, los párrafos siguientes deben contar con los elementos necesarios para que el lector se sienta satisfecho con la lectura del texto. Por una parte, es necesario explicar el tema, la historia, la información o la noticia, y lo debe hacer bien, además de hacer uso de una buena ortografía y sintaxis gramatical. Eso demuestra respeto por tu lector y por su tiempo.

En este sentido, hay que evitar –a toda costa- los títulos clickbait: aquellos que, en lenguaje publicitario, prometen más de lo que ofrecen realmente, solo con la intención de conseguir muchísimos clic.

La creatividad, en cambio, es la gran aliada. Un titular creativo despertará la curiosidad de los lectores. Basta recordar que la creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, de asociaciones novedosas entre ideas y conceptos conocidos que, habitualmente, pueden producir resultados o soluciones originales.

También es recomendable ser directo y conciso. Al final el contenido es el que dicta la pauta y tienes que tomar partido por él.

Tanto en periodismo como en marketing de contenidos se deben evitar las ambigüedades, es decir lo que pueda entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusión.

Los titulares también son amigos de la brevedad, por eso están obligados a ser cortos, de hasta 11 palabras. Esta extensión puede variar, pero recuerda que la tendencia apunta a titulares menos extensos, sin llegar a ser telegramas. El valor de la brevedad se extiende en todos los ámbitos, incluso en las redes sociales, imagina su importancia.

Al recapitular, el punto principal es atraer la atención de las personas y en este afán debe haber consistencia entre cada titular y el contenido del texto. Para atrapar es necesario que el titular esté construido con la suficiente fuerza para competir en el mundo de la sociedad hiperinformada.

Cuando titules recuerda, entonces, la labor de las arañas: atrapar. No se trata de que nuestros lectores sean presas, pero sí queremos captar su atención y que lean nuestros textos.



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