El bostezo: todos estamos contagiados

El bostezo: todos estamos contagiados

¿Por qué se contagia el bostezo? Seguramente te has hecho esta pregunta mil veces pero aún no has encontrado respuesta. Es momento de descubrir este gran misterio y responder a tus interrogantes.

Según el diccionario de la Real Academia el bostezo es una acción involuntaria de abrir la boca, con una separación muy amplia de las mandíbulas, para realizar una inspiración profunda a la que le sigue una espiración.

Aseguro que para este momento has bostezado por lo menos una vez ¿cierto?

El psicólogo americano Robert Provine considera que este reflejo se puede presentar aún sin ver a nadie bostezando, simplemente pensando en él, oyéndolo, o como en este caso, leyendo sobre el tema.

Se han hechos numerosos estudios para explicar por qué el bostezo puede ser contagioso. La primera de ellas es la Teoría del Aburrimiento. Si un grupo de personas se encuentra ante una misma situación, aburrida, es normal que varios individuos terminen bostezando.

Según Eduardo Punset en su interesante ensayo «Adaptarse a la marea», también podría ser un instinto del ser humano adquirido en la prehistoria. Es probable que nuestros antepasados bostezaran para que toda la tribu se enterara de que era hora de dormir, de  comer y hasta hora de levantarse. Es por eso que los investigadores suponen que hoy en día cuando vemos a alguien bostezar, y nosotros también lo hacemos, es por instinto.

Otra de las Teorías es la fisiológica, donde el bostezo se produce por una disminución de la concentración de oxígeno y el aumento de dióxido de carbono en la sangre. Si una persona bosteza porque la sala tiene unos niveles de oxígeno ligeramente inferiores, es normal que los demás que se encuentren allí también bostecen.

Pero existen sus excepciones. Algunos estudios demuestran que sólo los chimpancés – que han desarrollado una complejidad social superior al resto de los animales – tienen un bostezo contagioso. En el caso de los humanos, las personas con problemas de autismo y esquizofrenia, parecen no contagiarse.

Ahora, algo mucho más interesante para ti: ¿Creerías si te digo que el bostezo tiene fines terapéuticos? Pues sí,  es la fórmula más eficaz para conseguir un rostro firme, tonificado y relajado. Con el bostezo se estiran los músculos, se inclina la cabeza,  se cierran los ojos, se abren las trompas de Eustaquio del oído medio y se realizan muchas otras acciones cardiovasculares, neuromusculares y respiratorias. En definitiva bostezar pone en funcionamiento muchas partes de tu cuerpo haciéndolo más saludable.

Y ahora me pregunto: ¿cuántas veces habrás bostezado mientras leías este artículo? O por lo menos una mímica hiciste. Seguramente no fue por la teoría del aburrimiento, pues querías ejercitar tus músculos faciales mientras entendías que la vida está llena de curiosidades.



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