El camino a la felicidad

Muchas veces creemos que la felicidad es un estado que tiene que ver más con las cosas que poseemos que con las que sentimos. Ser felices tiene mucho más que ver con las cosas que están fuera de nosotros, es por eso que queremos que tomes nota de los siguientes hábitos para que nadie pueda sacarte de tu camino a la felicidad:

Ponte primero. No se trata de egoísmo, se trata de estar bien en primer lugar porque si te pones en segundo lugar, no podrás dar lo mejor de ti cuando te toque convivir con el mundo real. No tengas asuntos pendientes, sobre todo porque nadie los resolverá por ti.

Todo pasa. Te recordamos los versos del maestro Antonio Machado: “Todo pasa y todo queda / pero lo nuestro es pasar”. Estar consciente de la impermanencia de las cosas te hará encontrar el balance perfecto entre soltar y retener las cosas que verdaderamente te son útiles. Ponte del lado de los que “pasan”: deja ir al trabajo que no te gusta, las relaciones que te intoxican. Eres parte de un plan mayor, y todo lo que pasa tiene su razón de ser.

No tengas complejos acerca de tus sueños. Sean lo que sean, una persona feliz sabe que la vida es corta y que nada puede detenerlos. Abraza la energía que te da creer en lo que deseas y búscalo, porque nadie te lo va a dar. La fortaleza que surge del amor por lo que queremos es lo que puede motivarnos a concretar nuestros planes.

No te preocupes por el dinero. Es una de las invenciones más artificiales de la naturaleza humana. Sé generoso. No dejes que se convierta en tu máxima mortificación. Las personas con una relación sana con el dinero construyen una especia de auto-confianza que termina por atraer el dinero.

No esperes gustarle a nadie. Enamórate de ti mismo primero, y verás cómo eso hará que las demás personas encuentren el atractivo que posees. Ama a tus amigos, sin esperar o depender que su amor te defina.

No te tomes los rechazos como algo personal. Bien sea en términos de negocios o de relaciones, si algo que te propones no se concreta, no pienses que es porque no vales lo suficiente, sino que no era la mejor opción para ti. Entrena a tu ego y no te encapriches. Aprende a confiar que mejores y más apropiadas cosas están en camino.

Hay belleza en ti. Vales muchísimo. Tienes mucho que dar. Confía en ti y verás cómo la felicidad se hará tu compañera de viaje.



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