El camino hacia la felicidad

La lluvia cae fina y riega los campos, limpiaba el ambiente, aclaraba ideas. No hay nada más confuso que andar bajo la lluvia sin paraguas y a la vez nada más romántico.

El camino hacia la felicidad es a veces muy corto, quizá no nos demos cuenta de ello, pero hay millones de cosas simples, muy sencillas que nos pueden hacer sentir dichosos.

Un atardecer cálido de primavera cuando el sol va desapareciendo lentamente tras el horizonte, una mañana fresca de verano cuando todos los olores de la vida se concentran para respirar y sentir algo que haga que el corazón se hinche de dicha, un paseo en coche bajo la lluvia, un café a media mañana con una amiga, una charla sincera frente a frente con alguien que te comprenda…Hay millones de cosas importantes que nos hacen sentir bien y a las que apenas prestamos atención.

El camino hacia la felicidad no tiene porque ser largo, puede que sólo sea un trayecto de cinco minutos para llegar al paraíso en la tierra, al cielo en el suelo.

Hay un camino hacia un destino importante que yo recorrí hace unos días. Tenía una angustia horrible, una sensación de que todo iba mal, de que nada era como a mí me gustaría que fuese, de que todo se me iba de las manos y no sabía como ni para donde tirar…Y encontré de pronto una mano amiga, alguien que sólo tuvo que escuchar mi llamada sorda de socorro para venir en mi rescate. Tener amigos es muy importante, dicen que el que tiene un amigo tiene un tesoro y yo tengo dos, dos amigas a las que quiero mucho y con las que me sentiré eternamente agradecida porque han sabido leer y ver más allá de mis palabras, han sabido leer entre líneas algo que se me escapaba a mí misma y han sabido tenderme una mano firme, apretar la mía fuerte y transmitirme ese sentimiento de seguridad que me estaba faltando. Ellas han sabido con su cariño hacerme llegar todo el calor que su corazón alberga y es capaz de dar y han sabido quererme y mirarme a los ojos para decirme que están ahí, que me acompañarán y que me confortarán siempre y para siempre.

El camino hacia la felicidad era muy corto y yo tardé mucho tiempo en recorrerlo, porque a veces, la felicidad estriba en poder contar y que te escuchen y ellas a mí me han escuchado

daniela mijares



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