El casco de Dios

Habitualmente se confunden mente y conciencia. Sin embargo, las Tradiciones de Sabiduría siempre nos hablan de la diferencia entre una y otra. El vedanta Advaita, o filosofía No-Dual, nos plantea que lo único existente es Conciencia, la cual se manifiesta como mente y como cuerpo.

El volver a “reunirnos” con lo que Realmente somos, Conciencia Pura, es desandar el camino de la separación. Separación que además es imposible, es ilusoria, es Maya como nos recuerdan las filosofías hinduistas, pues nada puede estar separado del Todo.

De allí que filosofías hinduistas y el budismo, el Tao o el sufismo, nos invitan a re-unirnos con el Absoluto, llamémosle Dios o como queramos hacerlo. San Juan de La Cruz nos habla en su “Noche Oscura del Alma” de ese estado doloroso de separación, cuando el “yo” o ego, comienza a percatarse de su falsa insignificancia y a la vez de su enorme o infinita Realidad, pues nunca fue, puede o podrá ser nada que no sea el Todo, la Conciencia Absoluta o… Dios mismo, en palabras de San Juan de la Cruz.

Es común que mente y conciencia, considerándose erróneamente la misma cosa, se ubiquen en un lugar en particular. “La mente está en el cerebro” y nos parece que al expresarlo estamos manifestando una verdad irrebatible. Sin embargo, no es así.

Veamos. Es muy probable que todos hayamos oído hablar de viajes astrales, experiencias de casi muerte o experiencias extracorpóreas. Todas estas manifestaciones de la conciencia, junto con otras muchas, tienen en común, que aquel que las experimenta, se percibe a sí mismo fuera del cuerpo, puede tener una clara y nítida observación de los acontecimientos que suceden en una sala de emergencia de un hospital, por ejemplo, y narrar después sus experiencias y vivencias fuera del cuerpo físico. Incluso, personas con limitaciones sensoriales, como ceguera desde el nacimiento, sordera o inmovilidad corporal, al tener la experiencia extracorpórea tienen recuerdos en los cuales podían ver con claridad, escuchar sin dificultad y trasladarse por el espacio flotando sin inconvenientes.

Muchos autores, la mayoría netos representantes de la más ortodoxa ciencia convencional materialista y mecanicista, negaban que nada de esto pudiera tener lugar.

Sin embargo, dado que eran tantas las evidencias sobre la producción de estos hechos, algunos científicos se dedicaron a estudiar y explorar la realidad o no de estos acontecimientos y algunos, fueron más allá.

Al no poder negar la realidad de los fenómenos, se les dio una explicación fundamentada en el cerebro. “Las experiencias son solamente cambios neuroquímicos en áreas cerebrales que hacen sentir cosas extrañas a las personas en estados particulares de estrés como puede ser la proximidad de la muerte”. Esta es la explicación que se intentó dar. Y para ello se realizó lo que se denomina Estimulación Magnética Transcraneal de los lóbulos parietales. Especificam4ente esto último se realizó en Ontario, en la Universidad Lucasiana, por el psiconeurólogo Dr. Persinger. Por la forma del aparato y los efectos que su uso tuvo en los sujetos de experimentación, este sistema se empezó a conocer como “EL CASCO DE DIOS”. En el siguiente link, el Doctor en psiquiatría José Miguel Gaona nos cuenta su experiencia con el artefacto creado por el prestigioso doctor Persinger.

Lo que aconteció es que en efecto, cerca del 80% de las personas sometidas a estos experimentos de estimulación magnética, experimentaron sensaciones místicas, sensaciones de contacto con alguna entidad sobre-natural y plena de amor y de bondad infinita. Estas experiencias ocurrían sin importar las creencias del participante. Todo ello parecía demostrar que, en efecto, las experiencias místicas no son otra cosa que la actividad de una zona cerebral.

El “Casco de Dios”

Lo curioso y desconcertante, es que también se produjeron, en un porcentaje estadísticamente muy significativo, experiencias extracorpóreas. El voluntario, encerrado en una cabina hermética y aislado de luz en un ambiente insonorizado para descartar cualquier influencia salvo a de la Estimulación Magnética, en un momento dado, “salía” de su cuerpo, salía de la cabina y se “paseaba” por diferentes departamentos del hospital, viendo y oyendo conversaciones y acontecimientos diversos que estaban ocurriendo mientras se realizaba el experimento. Todo esto era recordado posteriormente con toda nitidez por el participante.

Y aquí viene la gran pregunta ¿Cómo se puede explicar, dentro del marco de la ciencia común, un fenómeno como éste? Lo que fue creado para tratar de desmentir las Experiencias de Casi Muerte o los llamados viajes Astrales o las experiencias místicas, se ha convertido, en todo lo contrario, en una fehaciente demostración de que la Conciencia, no se encuentra inexorablemente unida, atada o atrapada dentro del cerebro.

Estas experiencias han llevado a reafirmar que lo que realmente somos está más allá del plano físico de existencia, que es Conciencia Pura y que el cerebro, más que producir Conciencia lo que hace es percibirla o más bien “captarla” como una antena, y del resultado de la interacción, se produce eso que llamamos mente.

Aún más allá, estudios en otros ámbitos de las neurociencias, han llevado a la conclusión, que la Conciencia que realmente somos, no es captada solo por el cerebro, sino que es el cuerpo físico como una totalidad el que sirve de “antena”. El cerebro solamente es el órgano regulador y ductor de esa Conciencia captada, de allí surge la mente con sus erráticos pensamientos y volubles emociones, pero que a pesar de todo es con la que habitualmente nos identificamos.

Realmente sabemos muy poco de la Conciencia. Realmente no sabemos nada. Aproximarnos a tratar de comprenderla dentro de los diminutos límites y esquemas de la ciencia tradicional lo que continuamente sucede es que terminamos en callejones sin salida. La ciencia tradicional se queda pequeña para intentar comprender estos niveles de realidad más allá de lo material.

La conciencia sigue siendo un problema muy difícil de resolver. Los grupos neuronales no tienen conciencia, sino que más bien es el sujeto entero el que la tiene. La conciencia aparece en la regulación con el cuerpo entero, en relaciones sensorio-motoras con el mundo y en una red inter-subjetiva de acciones y de lenguaje. La conciencia no está en la cabeza, el correlato neuronal-conciencia es ilusorio… 

Conferencia, Madrid. 2001 «Integración Neuronal y el problema de la conciencia»   (Profesor Francisco Varela. Doctor en Biología en la Universidad de Harvard)



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