El cigarrillo: un periódico de ayer

Son las 9 AM en la estación Chacao del Metro de Caracas, me apuro a subir las escaleras evadiendo la cola de la gente que espera por las escaleras mecánicas, siempre más congestionadas. La mayoría de la gente en el metro (al menos en el de Ccs) se pelea por las escaleras mecánicas, yo prefiero subir las escaleras como cuando hacía gradas en el olímpico, para estimular mi metabolismo y lograr algo de trabajo cardiovascular. Iba a buen ritmo, esquivando a uno que otro distraído, y ya listo para declarar por terminado el trabajo, cuando el tope de la escalera me recibe con una sorpresiva nube de humo de cigarrillo.

Esta situación no me complace para nada, pues me obliga a aguantar rápidamente la respiración, al menos lo suficiente para alejarme buscando algo de aire. Siempre con la ilusión de tener algún día un país vivible, me devuelvo para identificar la fuente del problema. Consigo a un par de dos que alegremente descargan el fruto de sus bocanadas en la entrada de las escaleras, y les pregunto: “Disculpa mi pana, no puedes fumar más allá, para que no le eches el humo a la gente que viene saliendo?”. Me miran como que estoy hablando en mandarín, y luego de aspirar otra bocanada me ofrecen no hacerlo la próxima vez. Luego de recordar a mi abuela (“algo es algo, peor es nada”) decido refugiarme en Vipassana, y aceptar mi realidad: ¡anicha!

A pesar de que la mayoría de los países han introducido regulaciones para cumplir con los lineamientos anti-cigarrillo de la OMS, aún millones de personas ignoran o se hacen los locos frente a los peligros del cigarrillo para la salud. Sin embargo, los daños causados por el cigarrillo van mucho más allá de los causados a un desafortunado fumador.

El 90% del cultivo de tabaco se encuentra en el 3er mundo. Curiosamente, el 70% de las 8.400.000 muertes que se esperan para el 2020 por causa del tabaco, serán de esos países. ¡Casi 6 millones de personas!

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Anualmente la industria del tabaco deforesta unas 37.000 hectáreas para la siembra del tabaco, pero lo dramático es lo que deforesta para la cura del tabaco, ¡unas 2 millones de hectáreas! (en 1999 la industria tabacalera fue responsable del 41% de la deforestación de Uruguay).

El humo de segunda mano contiene más de 4000 químicos, 69 de los cuales son cancerígenos. Estos carcinógenos están de 2 a 5 veces en mayor concentración en este humo que en el que absorbe el fumador. ¿Nunca alguien les ha pedido que le acompañe a fumarse un cigarro, o ha fumado mientras van juntos en el auto? ¿Con esos amigos quién necesita enemigos no?

Estudios muestran que en los EEUU mueren anualmente 3.500 no-fumadores por cáncer de pulmón. Yo tengo unos amigos cuyo gato murió de un avanzado cáncer de pulmón. El pobre gato nunca fumó, sus dueños sí. ¡Este peligro es real!

Pero más dramáticos son los números del humo causado por el cigarrillo, bautizado ETS (Environmental Tobacco Smoke), el cual es responsable de casi 50.000 muertes en los EEUU por causar enfermedades cardiovasculares.

El otro impacto importante del tabaco lo constituye los 2.6 millones de toneladas de CO2 y los 5.2 millones de toneladas de metano que libera a la atmósfera, ambos jugadores claves en el calentamiento global.

Finalmente, el último aporte del tabaco para el ambiente lo constituyen los 6 trillones de colillas de cigarrillos que anualmente se arrojan (no son biodegradables), principalmente a nuestros ríos y océanos, donde son ingeridos por los peces al confundirlos con plankton o algo comestible. ¿Todavía piensas que fumar es cool?



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