El cuerpo sutil

Es el noveno de los diez cuerpos sutiles; es tan sutil que incluso describirlo en palabras puede ser paradójico y a la vez necesario para llegar al lector. La experiencia del cuerpo sutil la da la meditación; el ser constante en tu práctica de meditación diaria te irá abriendo las puertas sensoriales de la percepción, del sentir la sutileza de cada espacio en el que tu cuerpo, tu mirada, tus sentidos se posen.

Y es que el cuerpo sutil es eso, es el que te da la capacidad de captar lo que no tiene palabras, lo que es amorfo, que luego, claro, se puede convertir en emociones, en sentimientos. Un cuerpo sutil fuerte es aquel que está conectado con su propia alma y contiene una delicadeza y una calma poderosa. Es todo lo contrario al apego, es poder entrar en espacio físicos en los que nunca has estado y tener experiencias sensoriales tan profundas que te pueden brindar información de en qué estado se encuentra ese lugar. El cuerpo sutil es el que lleva el alma al momento de la muerte.

Un cuerpo sutil débil no percibirá nada que sea sutil, estará apegado a la forma, a la estructura; atado a la gente, a las instituciones, al dinero y a todo aquello que sea perceptible, material. Se arropa mucho en el misterio de las cosas y hace que la percepción de la realidad sea limitada.

Te invito a vivir desde tu cuerpo sutil.

Sat nam



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