El desenganche

Existen estudios que asocian las relaciones personales con una mayor longevidad. Una de las primeras investigaciones al respecto se realizó en California, Estados Unidos, donde después de un seguimiento de 9 años,  se llegó a la conclusión de que las personas con lazos comunitarios y sociales más fuertes vivían más, y las que se relacionaban poco o nada eran de tres a cinco veces más propensas a morir que quienes tenían vínculos estrechos con otros.  

Esta aseveración me hizo recordar lo dichosa que me sentí recientemente cuando  me reuní con mis amigas para tomarnos un “café” –el cual más adelante se convirtió en vino– y  descargué sobre una situación negativa que me tenía atormentada desde hace algún tiempo.

desenganche_small2Dos horas fueron suficientes para arreglar el mundo a punta de análisis y estruendosas carcajadas, y como por arte de magia, aquello que me preocupaba se esfumó para darle paso a la alegría y positivismo que existe en mi. Ese día por votación unánime, mis amigas y yo decidimos llamarle a este rápido pero efectivo proceso: “el desenganche”.

En mi opinión, no existe nada mejor que salirse de las riendas de la cotidianidad para liberarse de las situaciones emocionales que día tras día se encuentran atadas a nuestros pies como pesadas cadenas. Los sicólogos catalogan a estas situaciones de compartir con los demás como liberaciones emocionales, que  pueden ayudar a resolver situaciones de verdadero estrés.

Pensando en la maravillosa capacidad que tenemos las mujeres de mantener charlas a veces profundas  y a veces frívolas sobre nuestros sentimientos, concluyo que la única manera de zafarnos de lo que nos molesta es hablando de ello, contar lo que nos pasa, bien sea a través de nuestras amistades o a través de grupos de apoyo social.

Dos cosas han comprobado los expertos: en primer lugar, que guardar los sentimientos negativos sólo servirá para acumular la tensión que terminará explotando cualquier día, y en segundo lugar  que quienes exteriorizan sus emociones son los que menos sufren.

¡Particularmente escojo la segunda opción!

 



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