El dilema de la autoayuda

¿Autoayuda yo? Eso fue lo que me pregunté a mí misma cuando me encontré dando los toques finales al libro que publiqué hace dos años, en vez de dárselos a otro manuscrito que guardaba en un archivo de mi computadora con menos pinta de desarrollo personal y más talante de crítica política y social muy acorde al momento que vivía (perdón, vive) mi país.

Muchos se extrañaron, yo una de ellos, hasta que asumí que todo lo que había pasado en mi más reciente década de vida me había llevado hasta ese momento. Era lo que tenía que hacer y me siento satisfecha de haber tomado este camino.

No ha sido fácil, lo confieso. Siempre me he movido en un mundo menos etéreo, más concreto, más de discusión sobre la «cruel realidad que nos azota», más de denuncia y polémicas a granel. Con cierta regularidad me tropiezo con algún: «creí que seguirías con tu línea dura», «no pensé que te gustaran esa clase de cosas«, «tú eras la última que me hubiera imaginado escribiendo sobre esto», y muchas más por el estilo.

Como están tan de moda las listas tipo «5 claves para…», «10 tips que te…», etc., voy a hacer una con las razones por las que creo que es beneficioso darle cabida en nuestra vida a esta clase de libros, los cuales, a pesar de mi aparente escepticismo eterno, leo desde mi adolescencia.

1- Autoayuda significa que tú mismo te haces responsable por sentirte bien. Me gusta el concepto de explorar los recursos propios para salir adelante y dejar de depender de otras personas o de que las circunstancias cambien para lograr bienestar en mi día a día.

2- Cuando alguien me dice que todos repiten lo mismo, yo salto y grito: «¡Sííí!, ¡esa es la idea!». La repetición es la madre de toda habilidad. Soy de las que lee un libro (de todo tipo por cierto, Cien años de soledad la he leído en cuatro oportunidades) varias veces y cada vez que lo leo descubro algo nuevo, un detalle que había pasado por alto y que ahora capto, o una idea que no había entendido y que ahora me parece clara como el agua.

3- Si la experiencia de alguien más me puede servir para mejorar mi vida, ¿por qué no darme la oportunidad de conocerla? El ver que otro ha logrado superar ciertas circunstancias es un empujón importante para convencernos de que podemos superar las nuestras, ¿o no?

4- Ser mejores seres humanos no puede ser malo jamás. Eso es lo que he conseguido leyendo libros de crecimiento personal: internalizar cada día un poco más los valores que nos hacen merecedores de habitar este planeta. Creo que hace falta todavía mucho amor, paciencia, tolerancia, respeto, compasión, paz y armonía en el mundo como para ponernos mezquinos y no querer buscar la manera de multiplicarlos.

5- Algunas personas dicen: «es que hay mucho loco por ahí». Vamos a sincerarnos: locos y farsantes hay en todos lados. La intuición y el sentido común nos ayuda a diferenciar la paja del heno. Pero aparte de esto, siempre he creído que la importancia del mensaje es muchas veces mayor que la del mensajero. El mensaje de los libros de crecimiento espiritual y desarrollo personal va más allá de la persona que los escribe. Nunca sabes cuándo una idea te va a hacer clic y resonar en tu vida para convertise en parte importante de ella sin importar quién la dijo. ¿Es importante confiar en el mensajero? Claro que sí, no te lo niego, si lo diré yo que me sentí conmovida ante el fallecimiento de Wayne Dyer a quien he considerado como un guía desde muy joven y una persona en cuyas palabras puedo confiar. Pero otra cosa también es cierta, no sabemos de dónde ni cuándo recibiremos un mensaje que transforme totalmente nuestra forma de percibir el mundo. Tal vez un día escuchemos de quien menos lo esperamos esa frase que cambiará completamente nuestra vida. Nunca sabremos, por ejemplo, qué experiencias de vida y cuánta sabiduría se puedan esconder tras los harapos de algún mendigo que lance al viento una frase que nos remueva el alma al escucharla al pasar.

Pudiera buscar más puntos para mi lista, pero el espacio es corto. Mientras tanto sigo en la búsqueda de todo aquello que me ayude a sentirme mejor conmigo misma y con lo que me toca vivir. Nunca está de más intentarlo, ¿verdad?



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