El dinero, ¿motivador del desempeño de los colaboradores?

La relación interpersonal es clave para mejorar el desempeño y ser mejores líderes.

Recuerdo haber participado en un curso gerencial, orientado a formar supervisores, en el cual recalcaban la importancia de conocer el estilo de cada colaborador para lograr su mejor desempeño, del equipo y de la organización. En una de las dinámicas, me asombró, me incomodó más bien, haber quedado solo en una categorización: ¡era el único entre 25 asistentes! Una de las razones de mi diferencia era que el dinero no era mi principal motivador para el logro de objetivos personales y organizacionales.

Existen otros elementos que son importantes: reconocimiento de la gerencia inmediata por resultados positivos, conversaciones uno a uno y tener oportunidades de liderar equipos (Fuente: McKinsey Quarterly). Esto deja entrever que los colaboradores necesitan atención y, a la vez, confianza en sus capacidades y habilidades.

Yendo a nuestra situación local —empleo parte del material del conversatorio 18 en la Comunidad Venezolana para el Coaching Profesional— existen elementos que en una comunidad de trabajadores de una empresa son necesarios para que estos se sientan atendidos y dignos de confianza.

  • Cercanía: Conocer necesidades personales, sociales y familiares.
  • Respeto: Cortesía, buen trato, educación.
  • Reconocimiento: Valorar el trabajo bien hecho.
  • Flexibilidad: Duro con las reglas, suave con las personas.
  • Delegación: Por ende, confianza.
  • Retroalimentación positiva: Recalcando lo bueno, sin peros

A aquellos que gerenciamos personal les invito a evaluar: ¿cómo nos estamos relacionando con nuestros colaboradores? ¿Estamos dando retroalimentación positiva? ¿Conocemos a todos por sus nombres completos? ¿Saludamos adecuadamente al llegar o al irnos? Si tomamos un ascensor, ¿somos capaces de entablar una conversación sobre su entorno familiar o personal? ¿Cuánto de esto estamos usando en nuestras relaciones personales?

Esto no significa ser blandos en el trato, sino establecer una relación estrecha, basada en calidez, confianza y respeto, que potencie el uso de sus habilidades y de competencias, y en consecuencia alcanzar los objetivos organizacionales, lo cual se traducirá en sensación real de aporte efectivo y de logro de cada colaborador, de ser dignos merecedores de nuestra confianza como supervisores, de respeto integral, de crecimiento.

Estos elementos juegan un papel fundamental en la valoración de los colaboradores por la gerencia, de su adecuada consideración como individuos y de sus esfuerzos por crear y concretar patrones de crecimiento de sus carreras, lo cual también trae mejoras salariales asociadas, mejorando la calidad de vida de colaboradores y los resultados esperados.

Pareciera, entonces, que no solo por la plata baila el mono. Pregúntate:

  • ¿Cuál es la calidad de tu relación interpersonal con cada uno de tus colaboradores?
  • ¿Qué acciones concretas, de ser necesario, te plantearías para mejorarlas?
  • ¿Cómo sientes que eres tratado por su gerencia inmediata en tu rol de colaborador? ¿Te sientes motivado? ¿Estás modelando esas conductas con tus colaboradores?


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