El estrés y la piel: ¿cómo afecta?

Todos hemos experimentado el estrés en nuestras vidas. Éste no es más que la respuesta de nuestro organismo a situaciones positivas o negativas. Depende de nosotros cómo las asumamos. Si éste no se manifiesta de forma positiva, puede causar estragos en nuestro cuerpo; entre ellos: lograr que aumentemos nuestro peso corporal, incluso, aumentar la posibilidad de perder la memoria.

Si el estrés negativo te ataca con frecuencia, seguramente habrás notado cómo tu cuerpo empieza a cambiar. Sientes presión en la cabeza, tensión en tu cuello, aparición de manchas, acné o sequedad en tu piel… A ese punto queremos llegar. Si nos descuidamos, el estrés también puede influir en la caída del cabello y debilitamiento de las uñas,¿sabes por qué? Encontramos un artículo fabuloso escrito por la Dra. Eva Emperatriz Oliva, en el cual explica 4 razones por las que se generan estos cambios como respuesta al estrés:

  1. La piel y el sistema nervioso tienen un origen en común desde la formación del feto en el útero, derivados ambos de la misma capa embrionaria: se llama ectodermo. Es decir, ambos tienen una conexión directa desde que nuestro cuerpo está comenzando a formarse. De allí, los estímulos internos y externos tienen un papel importante en la apariencia de la piel.
  2. Se dice que la piel es un órgano de expresión. ¿Sabes por qué? Esto se debe a que sus células se deben renovar, reparar y crear constantemente. Este proceso se genera cuando hay ciertas enfermedades debilitantes.
  3. Cuando experimentamos estrés, las glándulas suprarrenales se estimulan. Por lo que se produce cortisol y adrenalina -consideradas las hormonas del estrés- en mayor cantidad. Estas hormonas estimulan el sistema de defensas y cambian el estado normal de la piel, lo que da paso a la formación de enfermedades como acné, dermatitis y urticaria.
  4. El estrés también puede lograr que nuestro organismo libere sustancias químicas conocidas como neuropéptidos en múltiples terminaciones nerviosas de la piel. Esto podría producir la sensación de picazón constante, aunque no haya ninguna enfermedad visible.

Es posible controlar el estrés. Por eso la doctora Oliva nos recomienda ejercitar el cuerpo, practicar yoga, recibir un buen masaje, poner en práctica distintas técnicas de meditación, alimentarse bien y consumir suficientes vitaminas C y E.



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