El fetichismo de la comodidad

Cierta vez llega un hombre a la consulta, refiere que después de treinta años se está separando, ya no vive en su casa, considera que es injusto, creó toda la estructura para que al final termine sin nada, siente que no conoce a la persona con la que se casó.

Es desagradable cambiar la dirección que se eligió, además de ser difícil por los apegos, hay otros factores, la comodidad. En la mayoría de los casos no se está cómodo pero “es mejor malo conocido que bueno por conocer”.

La zona de confort es aquella definida por una serie de aspecto conocidos, sustentan el control, no motivan al cambio, aunque sea incomodo se ha aprendido a lidiar con sus elementos, no exige asumir mayores responsabilidades o roles, exigen una cuota de sacrificio, que estamos dispuesto a pagar.

se la fuerzaTodos nos mantenemos en una zona de confort en alguna vez, en algunas circunstancias y es válido, por qué he de pensar diferente a lo que he pensado siempre.

Mantenerse dentro de situaciones que manejamos tiene sus ventajas, permite tener dominio de las emociones, aunque surjan momentos difíciles todo vuelve a su balance, no necesito desarrollar fortalezas diferentes más que la tolerancia a esa situación, puedo seguir sustentando mis puntos de vista en donde yo no soy responsable de las situaciones, la responsabilidad siempre va a estar en otro lado.

Aunque se pasen momentos que pueden ser muy incomodos, no se compara con el momento en donde viene el cambio, si la zona de comodidad es muy incómoda va hacer radical si no lo es voy a tener más miedo. En cualquiera de los casos, voy a reaccionar negativamente.

Por qué es de esta manera y no más fácil.

Todo evoluciona continuamente, el que no me dé cuenta no significa que tenga que pasar algo específicamente para que sea diferente.

Las rutinas son modificadas por factores externos e internos continuamente, las dinámicas forman parte de la ley de sistemas.

El habituarse a las cosas corresponde con procesos cognitivos, sin embargo estos también contribuyen a romper con patrones de hábitos y a adaptarse a las circunstancias nuevas.

Hablemos de adelantarnos a los acontecimientos, en vez de esperar el cambio, promoverlo. Esta nueva actitud requiere un despliegue de una multiplicidad de factores, competencias, pericias, experticias, actitudes, aptitudes que aun cuando no se tenga, se desarrollan. El desafío es cómo desarrollarlas oportunamente.

Nadie está exento de circunstancias que llama complicadas, aquí está el verdadero potencial. Puedo dejar que las circunstancias me definan o definirlas yo, es el inicio de la recuperación del poder personal.

El yo volitivo está presente intrincadamente en la personalidad, lo activan procesos emocionales fuertes, pero así como el árbol sobrevive a muchas tempestades, nadie sabe lo que es capaz hasta que se encuentra en las circunstancias.

No escribo para que alguien esté de acuerdo conmigo, sino para que quien me lea active su pensamiento en un criterio personal.

Que tu vida sea una consecuencia de tu punto de vista y no del punto de vista de los demás.



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