El fitness, la nueva religión

El estilo de vida fitness así como las formas de vinculación según las cuales se da esta experiencia le dan una categoría que me atrevería a nombrar como religiosa. En efecto, una de las cosas que ha significado un cambio real y profundo en mi propia vida ha sido el descubrimiento de este estilo de vida, un estilo que por demás –si se hace de forma constante y sin caer en excesos– aporta innumerables beneficios a la vida diaria. Entre ellos se cuentan un gran bienestar y una mayor capacidad para enfrentar los problemas que se presentan en el día a día, amén del disfrute de una grata estética corporal, cuando esta es armónica.

Mi propia aproximación al fitness se dio alrededor de hace año y medio en un momento en el que me vi algo sedentario. Tenía para ese entonces 45 años y venía de una experiencia muy fuerte en la que estuve alienado con todo tipo de drogas, tal y como relaté en el seriado Diarios de rehab. Una de las primeras cosas que me aportó inscribirme en un gimnasio fue encontrar un ambiente de personas que buscaban un estilo de vida saludable y con quienes encontrar esparcimiento. De hecho, uno de los aspectos claves está en el ambiente del gimnasio al que uno asista y debo decir que, en mi caso, haber hallado la mística del Macaracuay Fitness Center en la ciudad de Caracas fue providencial; ello en buena medida gracias al esquema con que lo gerencia Carlos Flores, un connotado profesional del fitness.

Muy pronto me vi casi por inercia practicando Training Bike. Esta disciplina está basada en una sola postura que consiste en estar de pie en la bicicleta, con las caderas hacia atrás y con una contracción permanente del abdomen; de manera de que la zona media sea la que realice el mayor trabajo. Hay que decir que la música y la cohesión del grupo son claves, de forma que el vínculo es en cierto modo lo que reafirma mi punto inicial en cuanto a la religiosidad implícita en el fitness. Con esta práctica el usuario drena a través del cuerpo aspectos que tienen que ver con las emociones, y la descarga de endorfinas produce un estado de bienestar continuado. Vale decir que he conocido a profesionales de esta disciplina que me han guiado a través de este camino y que son figuras importantes de dicho deporte en Venezuela. Me refiero especialmente a Enrique Arvelo, Lizet Barbou, Gribel Cruz, Héctor Javier Fernández –el Training Bike Guru–, Sandra Iannetta, Ninoska Piña, Kirven Ramírez, Pedro Rivas y Rosmary Rodríguez. El acondicionamiento cardiovascular que se logra con esta actividad redunda en poder alcanzar niveles de longevidad mayores, así como en una mejor calidad de vida. Ello es a lo que se refería el taoísmo antiguo en tanto inmortalidad.

Luego de un tiempo llevando a cabo estas rutinas de Training Bike, casi de manera intuitiva las empecé a combinar con máquinas, de forma de dar tono a mis músculos. Simultáneamente, asumí el hábito de aumentar mi ingesta de agua a un aproximado de dos a tres litros al día, al igual que llevar a efecto cinco pequeñas comidas balanceadas, de modo de aumentar el metabolismo y evitar cualquier tendencia al sobrepeso.

En el fitness hay también otras ofertas de ejercicios, como el Combat Fitness y el Dragon Fight, que son ideales para drenar niveles de rabia que puedan acumularse por las tribulaciones de la vida diaria. Asimismo, hay quienes optan por trotar al aire libre, al igual que asistir a piscinas públicas donde se reúnen grupos que nadan y que eventualmente realizan eventos de nado en aguas abiertas. De nuevo, algunas de las cosas que ayudan a la motivación del usuario están vinculadas con el carácter grupal, así como con tener un espacio definido para la práctica de la actividad o, en otras palabras, un templo.



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