El fotógrafo de la gente buena

No hace falta más que dejarse llevar. Atender al llamado, por misterioso (o no) que este sea. Quién sabe qué podamos encontrar a la vuelta de la esquina. Abrir los sentidos, dejarse permear, tomarle el gusto al disfrute. Eso hizo Germán Adolfo Flores, de 28 años, oriundo de Puerto Cabello, estado Carabobo, Venezuela.

La fotografía empezó a guiñarle el ojo a través de su teléfono celular. Un día su hermano llegó con una cámara fotográfica a la casa, “me llamó más la atención y empecé a pedírsela prestada”. Era el año 2006, y así fue gestándose una pasión que no hizo sino crecer con los días. Las calles de su ciudad empezaron a acostumbrarse a la visión de un muchacho en bicicleta que en cualquier momento, ante cualquier llamado, se paraba, sacaba una cámara del bolso, hacía una foto, y seguía.

Nadie sabía, sin embargo, dónde ver el resultado: “me abrí una cuenta en Flickr pero ponía las fotos de manera privada, sin atreverme todavía a mostarlas”, explica. A la confianza aún le faltaba músculo: “yo no he hecho ningún curso, no he tomado clases, y las mantenía en secreto”, dice, hasta que un día perdió el miedo y el trabajo comenzó a rodar: llegaron los comentarios, el apoyo, el respaldo. De lado y lado.

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© Germán Adolfo Flores

Por una parte, un día decidió montar un álbum al que tituló ‘El álbum de la gente buena’, en el que buscaba burlarse del estilo posado que asumió la gente a partir de la era Facebook. “Le decía a la gente, en tono de broma, que ‘posara’ para la foto y así la gente se reía y se divertía posando”, sin saber que estaba realizando un amplio registro fotográfico de calle, de gente común y corriente. El álbum gustó, “y hoy en día la gente del muelle La Planchita me pide que los retrate, e incluso se molestan cuando ven que no las he subido”, comenta entre risas, “lo ven como una especie de Hall de la Fama de Puerto Cabello”.

Por otro lado, las publicaciones también llegaron: primero en diarios regionales, invitaciones a muestra colectivas, publicaciones y exposiciones en Londres y China, en Puerto Cabello y Caracas. La más reciente fue la inclusión de su trabajo en el libro Cactus Digitale Project, un libro que reúne el trabajo de 37 fotógrafos jóvenes del mundo, editado en Italia.

Para Germán, estudiante de Sociología, la fotografía no ha perdido su carácter espiritual, por lo menos en su práctica: “es algo que viene de adentro, que no se puede forzar, una cosa más del ‘momento perfecto’ que de la ‘fotografía perfecta’”, dice. “Para mí no tiene reglas, ella [la fotografía] decide, y es algo que hoy en día representa un reto porque trabajando como fotógrafo uno tiene que conseguir una toma”, explica. Sin embargo, apuesta por esa aproximación orgánica al sujeto con el que crecio, y muestra “lo caribeño, lo popular, la gente buena”, tal y como la ve.

Acá una pequeña muestra de su trabajo:

© Germán Adolfo Flores.

© Germán Adolfo Flores

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© Germán Adolfo Flores

© Germán Adolfo Flores

© Germán Adolfo Flores

© Germán Adolfo Flores

© Germán Adolfo Flores

© Germán Aldolfo Flores

© Germán Aldolfo Flores



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