El gran viaje de Venezuela

Quiero visualizar a una Venezuela libre, madura, en la que todos podamos caminar sin miedo por sus calles, en la que nuestros hijos puedan jugar con sus primos y disfrutar de las caricias de sus abuelos. Una Venezuela en la que las familias se puedan reunir los domingos a celebrar la vida y a llenarse de abrazos, esa es la Venezuela que quiero volver a ver.

Estos días he visto con tristeza a muchos kilómetros de distancia física lo que sucede en mi país. Mi corazón y mi espíritu están con cada uno de mis venezolanos. Aún creo firmemente que mientras tengamos venezolanos buenos que creen en un país mejor, hay esperanza.

Nuestros jóvenes, niños y ancianos están luchando día a día por un mejor país, tratando de salir adelante a pesar de que en este momento se está subsistiendo, no viviendo. Los venezolanos somos conocidos por nuestro buen humor, pero en este momento se ha demostrado que también deberíamos ser conocidos como luchadores y valientes. A pesar de tantas adversidades se sigue luchando porque creemos que merecemos un mejor país.

El país está lleno de valientes que están en las calles de Venezuela luchando por la libertad de cada uno de los venezolanos que están dentro o fuera del país. Son admirables, tenemos mucho que aprender de todas estas personas anónimas a quienes lo único que les interesa es la libertad. Espero que este momento en la historia nos enseñe que los viajes largos y que más esfuerzo requieren son de los que más aprendemos.

Espero que todo lo que hemos aprendido en este largo viaje para recuperar a Venezuela lo tomemos en cuenta en el futuro, para no cometer los mismos errores, porque como dice San Luis en su canción Ilusiones no hay juguete que se iguale a nuestros campos.



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