El hambre vs. el foco

La vida se ha encargado de enseñarme muchas cosas, pero creo que la más importante ha sido esta que estoy a punto de compartirles: «Tu grado de hambre, es inversamente proporcional a tu grado de foco», es decir, tu situación irá mejorando en la misma medida en que te enfoques en las cosas que haces o en hacer posibles las cosas que quieres.

Es muy común hoy día que la gente se preocupe o se queje por las circunstancias adversas que muchos estamos atravesando, la situación país, la economía global, etc. Eso no está mal, lo malo está, cuando le dedicas más energía a la queja y a la preocupación que a las actividades o pensamientos que pueden sacarte de la situación que te aflige. De allí la frase del párrafo anterior, es sencillo, haz el ejercicio, cada vez que algo que no vaya en tu beneficio o no ocurra como lo esperabas, céntrate y trabaja en superarlo, invierte menos tiempo en lamentarte o en quejarte y dedícaselo a hacer algo para superar la situación en la que te encuentras.

No se trata de una fórmula mágica, ni de una receta, habrá situaciones unas más complejas que otras, pero a grandes rasgos funciona, y tendrás mejores resultados si lo acompañas de cosas muy simples, como perseverancia, disciplina, constancia, empeño, etc., en fin, todo aquello que aporte algo a la consecución de tus metas. Este es el complemento perfecto de esta fórmula, pues rara vez las acciones aisladas resultan por sí solas. Debemos transformar nuestra forma de encarar las situaciones para ver los resultados de forma progresiva.

Quizás, en algunas ocasiones, con pocos ajustes baste para que todo funcione de maravilla y obtengas resultados de inmediato. Eso solo es sinónimo de una cosa: te estabas preocupando demasiado por algo muy simple; tal vez, para otros casos necesites más tiempo y más foco, pero son estos los retos que finalmente te harán crecer.

No creo en las fórmulas mágicas, pero sí en la obtención de resultados derivados de las acciones que tomamos todos los días. Ninguna acción está aislada de otra, piensa en que todo lo que haces forma parte de una larga cadena de acciones relacionadas entre sí, o de un camino que nos lleva a una vida mejor, donde el hambre sencillamente es doblegada al final.

Recuerda, no es magia, pero todo es posible y únicamente depende de ti…



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