El hombre regresó

Con esta frase me recibió en una oportunidad una renacida (clienta) en mi consultorio.

Habíamos trabajado durante cinco sesiones su molestia porque el hombre que ella amaba se había ido tres meses atrás con otra mujer. La invadía la rabia, la injusticia, los celos, pero noté en su caso que la emoción que prevalecía no era la rabia, sino la tristeza. Tras cinco sesiones le consulté nuevamente (como lo hice en la primera sesión): «¿Verdaderamente deseas que ese hombre se vaya de tu vida?».

La primera vez que se lo consulté me dijo que bajo esas circunstancias de infidelidad, no. Pero en la medida que fue descubriendo su parte de responsabilidad en esta crisis y separación, su comprensión fue evolucionando. Y ante la misma pregunta su respuesta fue: “Deseo que regrese”.

Recuerdo que le dije: «¿Estás preparada para eso? Porque si hay amor y te abres a recibirlo desde el perdón, él va a regresar. ¿Estás dispuesta a asumir las consecuencias de la decisión que tomes?». Ella dijo que estaba dispuesta.

Cuando hay una crisis en la pareja, hay muchos factores que pueden ocasionar una ruptura o separación. Es tan variable como distintos tipos de pareja y relaciones hay en el mundo.

Las más comunes son la falta de motivación, la rutina, heridas en el morral de experiencias, rabias contra el hombre o la mujer (basados en dolores y rabias no sanadas con nuestros padres), cuando vemos débil al hombre o a la mujer y no le damos su lugar, incesto emocional (cuando uno de los hijos ocupa emocionalmente el lugar de la pareja y no permite que papá o mamá lo ocupen). Y explico con detalle este último pues ocurre con frecuencia y muchos no tenemos idea de que sucede.

Una mujer creció pensando que el hombre o era muy malo o muy débil. No le da su lugar como pareja o está inconscientemente molesta con él. Uno de los(as) hijos(as) toma el lugar, y la pareja mantiene una relación inadecuada con este(a), dándole un rol que no le corresponde para satisfacer necesidades emocionales que solo otro adulto podría llenar. El(la) hijo(a) comienza a tomar decisiones y papá se siente desplazado y sin autoridad. Esto se ve más claramente cuando hay divorcios. La mujer con tantos vacíos los llena con sus hijos y estos para protegerla ocupan lugares que no son los adecuados.

Igualmente puede pasar con los papás quienes también a causa de esos vacíos vuelcan todo su afecto en los hijos y estos ocupan emocionalmente el lugar de la pareja. Esto puede ocurrirle tanto al hombre como a la mujer. ¿Qué pasa si un hombre o mujer se siente desplazado y sin autoridad en su propia casa? No está disponible para la pareja.

Si es un adulto buscará dialogar, apoyo terapéutico, pero si son muchas las heridas y está en su niño(a) molesto(a), buscará consuelo en otras actividades o en otras relaciones donde se sienta en el rol de pareja.

Son muchos los factores a tomar en cuenta para que tu pareja no esté disponible en casa. Seguramente tiene mucho que ver con sus heridas, pero también con las tuyas.

Si pasas por una crisis, debes saber que siempre hay herramientas que te pueden ser útiles para retomar la comunicación asertiva entre los dos. Cuando estamos molestos podemos herir con las palabras complicando más la sensible situación que ya vives. Pedir apoyo terapéutico es de valientes y siempre es una opción cuando por ti misma(o) no puedes solucionar.

Para la renacida o clienta que inspira esta historia, el hombre regresó a casa. En parte, ella también lo hizo, pues se dio cuenta de que su hombre no había estado disponible porque ella tampoco había estado disponible en su relación de pareja.

¿Estás dispuesto(a) a mirar que aquello que hoy te mueve tiene también que ver contigo?

El hombre o la mujer sabia regresarán a tu vida cuando regreses tú en armonía y amor por ti mismo(a).



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