El Karma Colectivo

Si una parte de tu cuerpo no está bien, el resto también lo sufre. Inclusive una enfermedad o lesión en un órgano puede también perjudicar a otros.

De la misma manera, todos nosotros estamos interconectados. Nuestro bienestar depende también del bienestar de las personas alrededor nuestro y viceversa. El significado de la palabra Karma es acción. Nuestras acciones están dirigidas por nuestra mente y nuestra mente es un campo de energía que es influenciado por el entorno.

Nos ocurre con nuestras emociones y pensamientos: se contagian. Más de una vez te habrá pasado que estabas de buen humor pero basta una sola conversación con alguien que siente enojo o frustración para que tu buen humor desaparezca.

Si te fijas, la mayor parte de nuestras acciones son en grupo. Fuiste al colegio, estudiaste, trabajaste y hasta te diviertes en grupo.

Si de repente cambias de grupo, tus pensamientos y conductas también cambiarán. Si pasas mucho tiempo con artistas, verás que el arte te interesará más. Si pasas mucho tiempo con ejecutivos, verás que tendrás más ganas de hacer negocios. Por eso es importante que sepas qué quieres en la vida y que busques la compañía apropiada.

¿Cómo lograr mantener nuestras emociones positivas sin que el entorno nos perjudique? La respuesta está en lograr un equilibrio tan fuerte que nada ni nadie pueda afectarlo. Así como aprendimos a andar en bicicleta, podemos aprender a mantener nuestro centro venga lo que venga. La respiración y la meditación son herramientas esenciales. En la fundación El Arte de Vivir enseñamos a utilizarlas para que tu equilibrio sea tan fuerte que comiences a contagiar paz a quienes te rodean.

¿Podemos vivir en armonía si la mitad de nuestra familia está peleada y no se habla?

No solo los órganos de tu cuerpo necesitan comunicarse, también una familia o una sociedad necesita armonía. Tener una visión amplia que abarque a todos, mantener una actitud de empatía, darnos cuento de lo que le pasa y necesita el otro va a ayudarnos a vivir mejor. Se requiere de paciencia, voluntad y amor, los ingredientes de los que estamos hechos. En este mundo, cualquier cosa se puede lograr con amor y sabiduría.



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