El lado oscuro que te atrapa

“Hay que sentirse bien”; “no hay que detenerse en lo negativo”, “no pienses en eso”. Estas frases, como mantras, suelen aparecer después de detectar un malestar, como si no estuviese permitido sentirse mal.

Todos somos libres y podemos decidir de qué lado ponernos. Pero sin duda no podemos echar tierra por encima de los problemas, o esconderlos como el polvo debajo de la alfombra. Definitivamente, saldrán tarde o temprano a la superficie, y te embestirán con mayor fuerza.

Es por eso que no hay que negar el lado oscuro que todos tenemos. Reconocerlo y apropiarnos de él puede ser de gran utilidad: más allá de ser una sombra, identificarlo puede permitirnos darle forma, saber cómo es, y así abrir el camino para saber cómo convivir en paz con él. Conocerlo y perderle el miedo.

Hay algunos pensamientos que sí pueden atraparnos irremediablemente. Veamos cuáles son, y cómo deshacernos de ellos puede llevarnos a una vida más feliz, y darle menos peso a ese lado oscuro:

No eres una víctima. Deja de culpar a los demás por las cosas que te pasan o por los problemas que te ocurren. Debes tomar conciencia de que tú, y más nadie, eres el único responsable por las decisiones que tomas, y tienes el poder para hacerlo. Conviértelo en un principio innegociable.

Siempre crees que en otro lado se está mejor. O deseando ser tan delgado como el vecino. Queriendo tener tanto como tu jefe. No te pongas en esa posición; es muy ingrata, porque siempre te dejará deseando más. No te compares sino contigo mismo, vive el aquí y el ahora y toma las riendas para parecerte a lo que esperas de ti mismo.

¿Qué importa lo que piensen los demás? Probablemente estén muy ocupados para pensar sobre lo que te pasa. Y si tienen el tiempo para hacerlo, piensa en lo vacíos que pueden pasar sus días por el calendario. No dejas que un tercero decida qué está bien o mal en tu vida.

Llamémoslo sistema, o pongámosle la figura de una persona en nuestra vida: pareciera que nos enseñaran a bajar la cabeza, a sentirnos mal, a escoger nuestro propio sufrimiento. Todos tenemos el poder de encontrar nuestras fortalezas, de vivir en la alegría, y de saber hasta qué punto podemos dejar que los malestares nos afecten.

No dejes de mirar las sombras: siempre te indicarán dónde está la luz.



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