El líder nace y se hace: 5 tips para comenzar a construir un líder

Si el líder nace o se hace es un tema con menos sentido cada vez porque el ejercicio del liderazgo tiene un componente innato y otro adquirido, esto quiere decir que todos nacemos con la competencia en un nivel de dominio mínimo y desde niños decidimos, consciente e inconscientemente, desarrollarla en menor o mayor medida. Son muchas las variables que influyen en el desarrollo de una competencia, la más importante y a considerar siempre es que cada quien puede decidir desarrollar cualquier competencia a su máxima expresión.

Entendemos a las competencias como cualquier conducta específica asociada con un buen desempeño en un entorno determinado, entre las competencias claves podemos señalar: liderazgo, comunicación asertiva, negociación efectiva, trabajo en equipo, resiliencia, manejo del tiempo, atención al cliente, entre otras.

El liderazgo es una competencia clave en la actualidad y está asociada con la capacidad que tiene una persona para influir en la conducta de otras, orientándolas al logro de objetivos en común, haciendo así posible que los grupos se transformen en equipos y que las personas en quienes influyen puedan hacer de sus sueños una realidad gracias a la planificación y el trabajo constante orientado en el logro de metas a corto, mediano y largo plazo.

Como podemos ver con esta definición el liderazgo no es exclusivo del mundo gerencial o político, podemos encontrar líderes en cualquier ámbito de la vida. Una madre puede ser considerada una líder en la medida es que influye en la conducta de su hijo y es un ejemplo a seguir, así como un trabajador puede ser un líder en su organización en la medida en que asume con profesionalismo, responsabilidad y entusiasmo las actividades a su cargo (sin que el nombre de su puesto sea determinante en ningún momento) y un deportista puede ser considerado un líder en la medida en que demuestra que sus victorias son producto de la disciplina, el domino de la técnica y la constancia.

Ahora bien ¿cómo aumentar mi nivel de liderazgo?, a continuación 5 tips para comenzar a construir un líder:

  1. Aceptar que eres un líder e identificar tu nivel de dominio es el primer paso, puede que esto sea nuevo para ti pero naciste siendo líder y puedes seguir desarrollando esa competencia tanto como quieras. Para aceptarlo es necesario hacer un listado preciso de las características que consideras posees como líder, para ello puedes basarte en los ejemplos previos.
  2. Identificarte con otro líder y define su nivel de dominio de la competencia, en este caso hay muchos instrumentos de medición que puedes consultar, lo más sencillo y efectivo es pensar en una persona a quien admires (padre, jefe, servidor público, maestra, personaje, otros) y hacer una descripción sencilla de las habilidades que esa persona posee desde tu punto de vista.
  3. Definir la magnitud de la brecha existente, es decir, comparar el listado de tus características como líder con las del referente seleccionado, obtendrás una cantidad de destrezas y habilidades que posiblemente no logres identificar en ti a primera vista. Es recomendable jerarquizar de mayor a menor importancia las características porque por ahora trabajaremos exclusivamente con las cinco (05) primeras o más determinantes para ti.
  4. Diseñar un plan de acción para desarrollar cinco (05) de esas habilidades que no identificas en ti a simple vista, comenzando con la que consideres más importante. El plan de acción debe estar compuesto por actividades concretas a ejecutar en un periodo de tiempo determinado, con una frecuencia diaria o semanal, en pro de disminuir a su máxima expresión la brecha anteriormente identificada, un ejemplo sencillo podría ser: hacer un curso de oratoria si consideras que debes mejorar tu capacidad para comunicarte con otros o leer diariamente si tu objetivo es mejorar tu escritura y ampliar tu vocabulario.
  5. Evaluar los resultados obtenidos, lo más sencillo para esta evaluación de seguimiento del plan de acción es verificar si efectivamente estás llevando a cabo las actividades previstas y verificar en qué medida tus avances coinciden con tus expectativas. Esto te permitirá poder ajustar el rumbo cuando te desvíes de tus objetivos.

Si tu objetivo es desarrollar tus niveles de liderazgo a su máxima expresión entonces ya tienes un punto de partido, este es apenas el comienzo.



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