El límite del respeto

El límite del respeto

Hemos escuchado decir con frecuencia “respeta para que te respeten” lo que al parecer se refiere a que la forma como alguien te respeta depende de la forma como tú los respetes a ellos. Sin embargo esto no es siempre así ni es del todo cierto pues son muchas las veces en las que tratamos a la gente con respeto y consideración pero no recibimos el mismo respeto de ellos. Entonces, ¿Donde están los límites del respeto?, ¿Qué es lo que hace que las personas nos respeten mucho más o mucho menos?, ¿Que respeten más a otras personas que a nosotros? Bien según mi manera de verlo es determinante para recibir el respeto que consideramos merecemos y esperamos recibir el respeto que sentimos por nosotros mismos.

¿Y qué es lo que hace que nosotros entendamos cómo es y cuál es el nivel de respeto que esperamos recibir?, Bien, este entendimiento comienza por conocernos a nosotros mismos.

Ese entendimiento sobre cuáles son nuestros valores primordiales que dirigen nuestras decisiones, nuestras acciones, aquellos que determinan que camino que elegimos para vivir, las personas con quién compartir, esos valores que definen quienes somos, es el entendimiento también sobre cuáles son nuestras creencias las cuales modelan nuestras vidas y nuestra realidad.

Sin embargo conocer a plenitud nuestros valores y creencias no es tema sencillo, esto requiere un profundo estado de observación personal, de reflexión permanente, de auto conocimiento que nos permita sacar a la luz de la consciencia cuales con las creencias y valores que nos llevan a dejar que las personas se relacionen con nosotros con mayor o menor respeto.

Es por eso que sostengo que el respeto que nos otorgan depende más de nosotros mismos que de los demás, de la capacidad de saber hasta dónde podemos permitir que pisen las fronteras del respeto y pasen al irrespeto mismo.

Depende de la claridad que tengamos de nuestros límites y también de la capacidad que tenemos de hacer que sean respetados la forma cómo seremos tratados, no solo depende de como tratamos a los demás depende también de como nos tratamos a nosotros mismos y de como aceptamos que nos traten.

Y desde allí, solo desde allí donde el amor propio y el auto conocimiento existe es desde donde podemos empezar a respetar a los demás a entender al otro como un individuo con sus propios límites, sus propias creencias, sus propios valores, entonces podemos entender y validar la necesidad del otro de ser respetado como nos gustaría que nos respetaran, entendiendo que sus límites de respeto no necesariamente son los mismos que los nuestros y desde allí asumirlos y aceptarlos.

Esto nos lleva a pensar que solo desde el respeto mutuo puede darse la buena convivencia, la buena interacción esa que ambos o todos los involucrados pueden considerar como buena.

Cuando estamos verdaderamente claros en quienes somos nosotros es cuando verdaderamente podemos entender y hacer valer que nos respeten. Por tanto yo diría más bien “Respétate para que te respeten”.

Imagen de Luisella Planeta Leoni en Pixabay



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