El mate como hábito social

El mate como hábito social

En un artículo anterior habíamos mencionado las propiedades de la yerba mate. Hablamos acerca de sus efectos diurético, antioxidante, entre otras. Pero ¿cómo se toma el mate?

El mate es una bebida de consumo cotidiano en países como Argentina, Uruguay y Paraguay. Acompaña las tristezas y alegrías, las tareas y obligaciones. Se toma en el hogar, camino al trabajo, sentado en el escritorio, en los parques, en las plazas, donde quieras hacerlo. No suele tomarse de manera individual. El mate se ha convertido en un hábito social, una ceremonia con lenguaje propio, es decir, se comparte, se toma en conjunto. De un mismo mate toman varias personas. Sólo una de ellas funge como cebador. Este es el encargado de prepararlo, colocar el agua caliente y pasarlo a cada uno para su consumo, acción esta que se conoce como matear, hacer la ronda de mate. Cebar trasciende el significado de servir, va más allá de eso. Es mantener el mate con adecuada cantidad de yerba, sacar un poco la usada (lavada) y añadir nueva (ensillar el mate), la temperatura adecuada del agua, evitar que la bombilla –pajilla o pitillo por la que se toma la infusión- se obstruya. Nunca se debe «empantanar» el mate, esto es que el nivel de agua sobrepase la yerba. Mantener todo en su punto es lo que puede diferenciar un cebador bueno de uno malo. Algunos consumidores descartan el mate inicial porque es muy amargo y no expresa el sabor óptimo de la bebida. En otros casos, este primer mate lo toma el cebador. También es conocido como «mate del sonso». En Paraguay es común oír decir que es el mate de Santo Tomás. Cuando la yerba absorbe el agua por primera vez, algunas personas lo interpretan como si algún espíritu lo estuviera consumiendo.

Uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX como lo es Jorge Luis Borges decía acerca del mate:

«He tomado mucho mate cuando era joven. Tomar mate, para mí, era la forma de sentirme criollo viejo. Me lo cebaba yo mismo y creo que lo hacía muy mal porque siempre había flotando unos palitos sospechosos. Tenía dos mates, uno común, y otro de los que se llaman galleta».

Al consumir el mate hay ciertas normas a seguir. Nunca se agradece al recibirlo. Al hacerlo, das a entender que ya no quieres seguir tomando y por tanto abandonas la ronda. El cebador debe siempre respetar el orden de la ronda. Saltar o «ningunear» a uno de los integrantes podría considerarse una grave ofensa. La bombilla siempre debe estar orientada hacia la persona a quien se le ofrece el mate. Lo contrario es una expresión de rechazo. «bombilla hacia atrás pa’ que no volvás». Debe tomarse en un tiempo prudencial, si tardas más de lo habitual estás «alargando o durmiendo el mate».

El mate está presente en el día a día de estos países, hasta en poemas y letras de tango, tal como lo expresa el conocido dramaturgo, músico y letrista de tango argentino Pascual Contursi en «el mate de la china»

Pero no puedo, mi amita,
no está al alcance e’ mis rentas,
en cambio pa’ uste’ he cebao
un mate con buena yerba
pa’ que no sienta con él
ni disgustos ni tristezas.

Así que si viajas a alguno de estos países y te invitan a matear, ten en cuenta estas sencillas normas y ¡a disfrutar del momento y la compañía!



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