El mejor año posible

El mejor año posible

Esta frase está inspirada en las palabras del locutor venezolano Cesar Miguel Rondón cuando, desde su programa matutino, nos desea, a diario, el mejor día posible.

Desde hace días pensaba en el  “Feliz Año” como una frase demasiada repetida o formularia, un cliché. Y cuando leo las proyecciones de los expertos acerca de la situación país o del mundo, no se vislumbra como muy feliz que digamos. Y es que cada día más nos sentimos abrumados por temas como la inseguridad, la inflación, la devaluación de la moneda, la corrupción, la desigualdad, la escasez y pare de contar.

Y no hablar de los problemas más cercanos que podamos afrontar en la parte financiera personal, en las relaciones inter e intrapersonales, etc.

Pero, ¿dónde nace la felicidad, viene del entorno o tiene su génesis en nosotros mismos? Desde mi punto de vista, creo que la felicidad es más una actitud mental y por supuesto puede ser alimentada positivamente por ese conjunto de condiciones extrínsecas que nos rodean. Es aquí donde tenemos que hacer un punto de reflexión. Y, ¿a pesar de todo lo anterior, podemos mantener un nivel de felicidad satisfactorio? Estoy convencido que sí y esto depende del nivel de resiliencia que tengamos, es decir, de la capacidad para asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponernos a ellas.

El último día del año debe ser algo más que la convencional cena, los abrazos de feliz año y la parranda. Deberíamos darle una proyección más profunda y mirar un poco nuestro interior. En cualquier momento del año podríamos hacerlo, pero creo que este es el ideal para hacer una autorevisión, para reinventarnos y establecer propósitos con objetivos que sean factibles de cumplir.

Como dice Walter Riso, pongámosle el corazón al pensamiento. Tratemos siempre de mantener una actitud lógica y consecuente con nuestras creencias. Uno de los principios de la felicidad tiene como base ser honrados con nosotros mismos, siempre fieles a nuestros orígenes y convicciones, manteniendo nuestra identidad.

Creo que el fin último de todo proyecto es lograr un final en el que podamos sentirnos bien, que cada acción que llevemos a cabo tenga como premisa la consideración hacia los demás y hacia nosotros mismos. Que nos haga sentir orgullosos de hacer las cosas bien por mas pequeña y simple que sean nuestros actos.

Y claro, también es el momento de mirar un momento hacia atrás y agradecer a tu Dios, a la energía suprema o al universo por todas aquella experiencias agradables que tuviste en el año que recién culmina.

A la comunidad de Inspirulina mi agradecimiento por permitirme expresar mis ideas, a los seguidores de la página por leernos y por sus comentarios. A todos les deseo ¡el mejor año posible!



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