El mismo mensaje en códigos nuevos

Las Grandes Tradiciones de Sabiduría como lo son entre otras,  el Hermetismo, el Taoísmo, Sufismo, Gnósticos, Cábala, los Vedas o Vedanta o más específicamente el Advaita Vedanta, el Budismo, etc.; agrupadas con el calificativo de Filosofías Perennes por Aldoux Husley, son manifestaciones del pensamiento humano que han acompañado a la humanidad a través de toda su historia, variando en forma según las épocas, acontecimientos históricos, culturas o situación geográfica, pero unidas en su más profundo fondo por un mensaje único y universal.

Este mensaje no es otro,  que somos más que simple materia. Que lo que nos define como humanos es mucho más que un simple agregado de componentes moleculares, que azarosamente se agruparon para, por casualidad, crear la mente y el espíritu humano.

Los nombres varían pero el mensaje subyacente es el mismo. Nuestra vida tiene un significado y una razón de ser. Estamos aquí por y para algo, la vida tiene un sentido trascendente y es labor humana encontrarlo tanto a nivel individual como colectivo.

mismomensajeEl proceso de evolución, transformación e incluso transmutación, no comienza con la aparición de la vida en nuestro planeta. Ya desde los comienzos del universo aparecieron las condiciones, leyes, magnitudes y eventos necesarios para que seres vivos poseedores de una mente con capacidad de discernimiento pudieran existir. Pequeños cambios, infinitesimales en muchos casos, hubieran sido suficientes para que el universo no hubiera podido existir y mucho menos la vida y menos aún la mente humana. Al proceso de casualidades, de ocurrencias secuenciales necesarias para que el universo sea como es y permita la existencia de la vida humana, se denomina en física, Principio Antrópico.

Las Tradiciones de Sabiduría nos han trasmitido el mensaje en códigos apropiados  al período histórico y cultural en el cual se desarrollaron. Ahora nos toca a nosotros, trasmitir el mensaje de acuerdo a los conocimientos científicos y culturales adecuados a la época que nos ha tocado vivir.

En ocasiones puede sonar extraño, inapropiado o incomprensible que hablando de mística o evolución espiritual se hable de enmarañamiento cuántico o de inversión de la flecha direccional del espacio tiempo. Igual debe haberles parecido a los habitantes de nuestro planeta el mensaje de Buda hace 2400 años  o el de Lao Tsé o el de Cristo en cada una de sus épocas.

El reto ahora, es masificar el mensaje en los códigos válidos a nuestro tiempo, y desembarazar el mensaje trascendente de la aureola de “magia para ignorantes” de lo cual es muchas veces tildado.

 



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