El momento y el “desmomento”

Tu presencia en mi vida fue un milagro y una bendición, fue el mayor regalo de amor incondicional, de fidelidad, de estar en el “momento”, desde los más tristes a los más alegres, en encuentros y desencuentros, en llegadas y en partidas… hasta cuando formaste parte de esas partidas fue en el “momento”.(*)

Me permito hacer esta  reflexión sobre el poder de elegir el momento, que no es más que estar aquí y ahora en presencia con tu corazón, es estar en el tiempo oportuno con aquellos compañeros de vida o de viaje, con personas con las que tienes vínculos de afecto y en un espacio-tiempo donde no habrá otro posible. Por supuesto,  todos los espacios son irrepetibles, pero, ¿cómo saber cuál es el momento de estar presente?

Una clave que para mí ha sido importante para estar alerta al momento es hacer una pausa, respirar y escuchar mi corazón. Cuento una anécdota que puede darnos luz sobre cómo saber cuál es ese momento de estar en tu corazón: Una vez mi mamá, teniendo un taller que facilitar y con su hermano ya muy enfermo, tenía que tomar una decisión, estar en el taller o quedarse con su hermano. Recuerdo que estábamos sentados en la escalera de la clínica, cuando mi hijo Alejandro, se le acercó y le dijo: «Abuela ¿que prefieres?… estar aquí con el tío y pensar en el taller o estar en el taller y pensar en el tío?». Esa fue la clave para que ella tomara la decisión de estar presente con su hermano, quien falleció esa noche: estuvo presente donde su corazón estaba.

Es diferente de lo que he llamado el  “desmomento”, ese espacio de estar antes o después, pero no en el  preciso espacio donde necesitábamos estar porque elegimos hacer otra cosa.

Entonces, te puede quedar ese sentimiento de tristeza o de vacío por no haber estado, solo que ya es tarde y ya el momento pasó…

Si hiciéramos un recorrido a lo largo de nuestra vida, sin ánimos de juzgar, solo de observar la posibilidad de hacerlo diferente en el aquí y ahora… ¿Cuántas personas nos hemos perdido por no estar en el momento? ¿Cuántas relaciones se quebraron por no estar en los momentos? ¿Cuántos momentos me perdí y ahora siento nostalgia por el pasado o me angustio por el futuro? ¿En qué momento me ocurrieron tantas cosas y no me di cuenta?…

La invitación es a estar alerta a esos momentos, no los que pasaron, que sería estar de nuevo en el “desmomento”… es a estar en el momento presente donde mi corazón vibra y que será irrepetible. Perderte de un momento por ser doloroso y recordar que pudiste haber estado y elegiste no estar,  además, puede llevar consigo un sentimiento de culpa.

Elige estar en el “momento”, como ese espacio de conexión con la vida, con el amor, con la ternura, con el disfrute pleno, con la compasión, con la gratitud y el amor incondicional, con aquellos compañeros de vida que realmente son importantes, con aquello que tiene alma. Todo lo demás es efímero.

Siempre estás a tiempo de encontrar el “momento”…

(*) Inspirada por Bongo, un perro con alma de sabio, que me enseñó a no perderme del momento.



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