El mundo cabe en un big mac

Nació en 1967 y desde entonces acumula tantos amigos como enemigos, pero entre sus dos panes con sésamo hay más que 90 gramos de carne, pepinillos, lechuga, queso, cebolla y salsa relish. El Big Mac es, junto a la cajita feliz, el símbolo de McDonald’s, el triunfo de un modelo de negocios, pero también sirve para medir la economía mundial, o al menos eso ha pensado la revista inglesa The Economist desde 1986, cuando inauguró el Índice Big Mac, también conocido como Burgernomics.

mcdonalds_restaurantHabía que responder una pregunta: ¿cómo comparar dos monedas y obtener un indicador del tipo de cambio? Los métodos formales estaban y siguen estando al alcance de especialistas, pero se trata de una variable importantísima para que los ciudadanos sepan dónde está parado su país. Entonces llegó el Big Mac, un alimento disponible en buena parte del mundo, comercializado por la misma empresa y producido de forma similar en cada lugar, es decir, una regla inmejorable para medir la economía de forma equivalente.

El índice de The Economist se basa en la Paridad del Poder de Compra, una doctrina que se supone más fiable para determinar qué tan valorada está una moneda y el mercado al que pertenece. Según esta teoría, el tipo de cambio entre dos divisas debe acercarse, tarde o temprano, al costo de una canasta de bienes y servicios equivalentes entre dos países. Dicho de otro modo: no importa tanto que un dólar cueste 2 pesos; importa lo que en cada país se puede hacer con un dólar. Poder adquisitivo, pues.

Al establecer como punto de partida el precio de un Big Mac en Estados Unidos, se consiguieron comparaciones precisas y fáciles de entender, y lo que The Economist planteó como un divertimento ha ganado mucho prestigio en estos 25 años. Gracias a él, se aprecian las burbujas y peligros en las BRIC (Brasil, Rusia, India y China), la relación entre el dólar, el yen, la libra y el euro, las debilidades en los mercados europeos, las cuentas pendientes del continente latinoamericano. Más allá de sus valores nutricionales, el Big Mac ayuda a entendernos un poco y el índice más reciente es muy ilustrativo.

nina_hamburguesaEste año el precio del Big Mac en Estados Unidos es USD$ 4,07 y, sin considerar la variable del ingreso per cápita, Noruega se ubica como la moneda más sobrevalorada frente al dólar. En las calles de Oslo un Big Mac cuesta USD$ 8,31. Más del 100%. Suiza y Suecia siguen el ranking, pero el país que sigue es Brasil, donde el real está 50% sobrevalorado frente al dólar. Mucho para un país cuyo crecimiento económico no puede ocultar los todavía grandes índices de pobreza.

Al mirar los últimos lugares de la tabla, la de monedas subvaloradas frente al dólar, India, Hong Kong y China dejan una pregunta incómoda: ¿dónde está el poder adquisitivo en estas economías pujantes? ¿Dónde la distribución de la riqueza? Son los lugares más baratos para comer un Big Mac: USD$ 1,89, 1,94 y 2,27; respectivamente.

Las cosas empeoran para nuestro continente cuando se considera el ingreso per cápita, que es la intención última de este índice. Brasileños, colombianos y argentinos son quienes pagan más en sus países, merced a la desigual distribución de la riqueza. Se puede decir que en América Latina esta hamburguesa hipercalórica es un lujo. En cualquier ciudad de Brasil, un Big Mac representa un gasto 145% mayor al que haría un ciudadano estadounidense. En Colombia, 108% y en Argentina, 100%. Tiene sentido que Suecia esté en el cuarto lugar, pues la moneda vale más que el dólar americano y el ingreso per cápita es mayor que el de Estados Unidos, pero incluso en el Big Mac América Latina queda retratada. Pagamos más por alimentarnos mal.

 



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