El mundo está cambiando y también la percepción de la felicidad

Estamos empezando a percatarnos de que la ecuación actual de dinero = felicidad simplemente no es cierta. Por el contrario, la búsqueda de la riqueza causa frustración, daña nuestra salud y perjudica nuestras relaciones con los demás al promover la competencia y el egocentrismo.

Nuestra manera de pensar está pasando de ser individualista y competitiva a ser más balanceada y armoniosa con el ambiente y con los demás. Nuestra conducta como consumidores, nuestra actitud hacia el dinero y hacia las satisfacciones atribuidas a la posesión del dinero han empezado a ajustarse a la realidad global e interconectada en que vivimos, en la cual, todos estamos unidos los unos a los otros, afectándonos entre sí como piezas de un rompecabezas global.

En ese sistema, que muy bien puede llamarse “global-integral”, estamos  revelando el vacío existente en los valores del consumismo y de la búsqueda de bienes materiales; aquellos que hasta ahora se han esforzado para conseguir estos bienes, creyendo que tener dinero equivale a tener felicidad, están comenzando a darse cuenta de que los métodos tradicionales para obtener esa felicidad ya no funcionan. El mundo se ha transformado en una unidad global integral y por esta razón, no es posible alcanzar la felicidad, si no va ligada a la felicidad de otros y menos aún si es a costa de otros.



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