El NO: administrar en pequeñas dosis

El NO: administrar en pequeñas dosis

Que no te subas al sofá, no camines descalzo, eso no se toca, no te lo metas a la boca, no molestes, eso no se dice, no, no, no, te dije que no… Cuando de criar a niños se trata el NO se convierte en moneda corriente.

Abusamos del NO, en el afán de reprimir o inhibir conductas -consideradas indeseables- de los niños a nuestro cargo, sin observar que a menudo son comportamientos inocuos, o son propios de su momento evolutivo e inclusive necesarios para un desarrollo saludable (trepar, lanzar objetos, explorar, desarmar, curiosear…) y que por otra parte, en caso de ser necesario, podemos redirigir sin recurrir al NO.

¿Cómo?, ofreciendo alternativas (en lugar de hacer el campamento en la sala puedes hacerlo en tu cuarto, en lugar de desarmar el reloj del abuelo, le damos un objeto que no revista peligro ni suponga una pérdida importante, etc.), distrayendo al niño con propuestas más atractivas y juguetonas (mira que lindo el perrito, ¿de qué color será esta flor? , vamos a saltar de aquí hasta allá… mientras caminamos hacia la escuela, la casa, etc.), negociando con las criaturas cuando ya están más grandes (¿prefieres bañarte primero y comer después o al revés?), o evaluando previamente qué tan necesario es el NO a fin de elegir sólo las batallas que sean importantes o que impliquen asuntos que comporten cuestiones de vital importancia (no es lo mismo acceder un que otro día a que deje de peinarse el cabello, que treparse a la ventana o meter el dedo en el toma corriente).

El NO debe administrarse en dosis pequeñas, de lo contrario dejará de funcionar. El uso indiscriminado del NO para detener o modificar la conducta de un niño provoca que pierda su efecto. La prueba está en que necesitamos repetirlo todo el santo día sin éxito.

Reservemos el NO para ocasiones o circunstancias que realmente lo ameriten, tales como aquellas en las que el niño ponga en riesgo su integridad o la de otros (pegar al hermano, agarrar el cuchillo, soltarse para cruzar la calle solo, meter la mano en el ventilador…).

Recordemos que para que el NO sea efectivo, debe usarse razonablemente y en pequeñas dosis.



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