El nudo del mundo

Pocas veces nos damos cuenta de que el resultado del funcionamiento cerebral es un “producto” que tiene unas características asombrosas. El órgano cerebral genera desde su constitución material la aparición de una entidad inasible, incorpórea y paradójicamente inmaterial, que denominamos mente o conciencia. No es de extrañar que Schopenhauer se haya referido a esa unión entre la materia y lo inmaterial con una frase que acuñó con mucho éxito, denominó a esa extraña relación, y a su aún más extraño resultado, como “El Nudo del Mundo”. Filósofos, Neurofisiólogos y especialistas en Neurociencias también lo denominan “The hard problem”, el duro problema. Y en efecto lo es. ¿Cómo algo material se pudo formar de una manera tan compleja?, y más aún, ¿cómo se explica que algo material produzca la mente inmaterial?      

Recordemos que las cuatro leyes fundamentales de la Física que afectan a la materia, es decir: la fuerza fuerte, la fuerza débil, el electromagnetismo y la gravedad, no inciden para nada en el funcionamiento de la mente, la del cerebro sí, pues es una entidad material, pero no a lo que surge como resultado de su funcionamiento, es decir: la mente o conciencia. Es por ello, que el desarrollo de la conciencia  dará como resultado cambios no comprensibles en el nivel actual de evolución de nuestra mente. En distintas tradiciones, éste nuevo estado de la conciencia recibe diferentes nombres: Iluminación, Satori, Estado de Gracia, etc.

universoNosotros en Singularidad le damos el nombre de Estado Expandido de la Conciencia o Cuarta Singularidad. ¿Por qué Cuarta Singularidad?, porque dentro de la Cosmovisión que proponemos, el proceso evolutivo del Universo ha pasado por tres etapas o saltos categoriales previos, a saber: la aparición de universo a partir de una nada absoluta, lo llamamos la Primera Singularidad o Singularidad Cosmológica. En segundo lugar, la Segunda Singularidad o Singularidad Biológica que fue la aparición de la vida, y en tercer lugar el surgimiento de la conciencia humana, la Tercera Singularidad o Singularidad Mental, con su capacidad de razonar, deducir, imaginar, planificar y concebir ideas tan abstractas como la existencia de una Conciencia Universal o Dios. Somos los únicos seres existentes en el universo conocido que tenemos la posibilidad y capacidad de concebir la idea de Dios.

El paso siguiente es en el que nos encontramos actualmente, la transición de la conciencia habitual a la conciencia expandida o Cuarta  Singularidad, la Singularidad Trascendente.

Los poderes desarrollados por la mente en el siguiente nivel de evolución, son de unas características tales, que dejan como simples juguetes las transformaciones tecnológicas, que no son otra cosa que evolución dentro del plano o forma de existencia de la materia.

Obviamente, las herramientas para alcanzar el desarrollo de la conciencia inmaterial son también herramientas inmateriales.

La “Filosofía Perenne”, término acuñado por Aldous Huxley para referirse a las Grandes Tradiciones, nos ha mostrado a lo largo de los siglos un camino de sabiduría que hoy día solo unos pocos han comprendido.

Sin embargo, en nuestra época de rápidas y fáciles comunicaciones, cualquiera con el suficiente interés puede tener acceso a las llamadas, en otras épocas,  vías secretas para la expansión de la conciencia.

En Cuarta Singularidad, uniendo Ciencia y Mística, mostramos un camino con siete vías que implica el trabajo profundo en siete ámbitos inmateriales: conocerse a sí mismo, la atención, el pensamiento, las emociones, energía, cuerpo y dar/recibir.

 



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