El Photoshop no es tan malo

La cara de nuestros hijos es sagrada. Siempre nos parecen los más bellos del mundo. Nuestra mirada hacia ellos es tan pura y tan poco objetiva a la vez, que es prácticamente imposible evaluar sus rostros, sin prejuicios.

Recientemente mi hijo, víctima de una inquietud que sus 5 años no pueden controlar, cayó estrepitosamente de una hamaca y se rompió bruscamente una de sus cejas. Tras el consabido periplo que comienza con un gran susto y termina en la clínica con varios puntos en la frente, viene la resignación: ¡caramba, le va a quedar una marca en su cara! ¿Por qué nos importa tanto? ¿Es mera vanidad?

Creo que sentimos lo que Miguel Ángel pudo haber sentido si la cara de su David se hubiese astillado de un martillazo involuntario. La impresión es como si Da Vinci hubiese encontrado a su Mona Lisa mancillada por algún maligno chispazo de óleo. Sentimos, nada menos, que nuestra obra de arte, ya no es perfecta. Ahora tiene una marca que, irónicamente, la hará más auténtica y única aún.

Sofía 1Llego a esta reflexión tras enterarme de lo sucedido en Ohio, Estados Unidos, con Nathan Steffel, un joven padre a quien le tocó la dura experiencia de ver morir a su bebé, Sofía, luego de una larga hospitalización. En medio de su dolor, Nathan pide por redes sociales lo siguiente: “Mi hija murió recientemente tras una dura batalla en el hospital de niños. Como pasó toda su vida allí, nunca pude tomarle una foto sin todos los tubos a su alrededor. ¿Alguien podría removerlos de la imagen?”.

La respuesta fue inmediata y generosa. Cientos de usuarios tomaron la fotografía original e hicieron nuevas versiones y hasta dibujos del rostro de Sofía, una niña a quien los tubos, gasas, vías y demás arbustos clínicos le robaban belleza y esplendor.

La restauración que más gustó fue la de un usuario que se hace llamar Funkybrewster, que comenta: “Es muy tarde, pero realmente quería ayudar. Aquí está mi intento. Espero no haber exagerado en la corrección del color”. Y es que nada es exagerado para un padre cuando de un hijo se trata.

Así será el rostro de Sofía de ahora en adelante, así será recordada por su familia. Un ángel caído del cielo que prematuramente se fue dejándonos una mirada apacible, sincera, transparente y como la de todo niño, hermosa. El photoshop puede ser bueno, a veces.



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