El placer de comer

“El descubrimiento de un nuevo plato, confiere mayor felicidad a la humanidad que el descubrimiento de una nueva estrella” – Jean Anthelm Brillat – Savarin

Vamos a estar claro, comer es delicioso y probablemente uno de los mejores placeres humanos.

La alimentación cumple muchas funciones, comenzando por la básica de darnos los nutrientes básicos para vivir, pero también nos da el espacio para compartir socialmente con nuestros familiares y amigos, disfrutar de los sabores en nuestro paladar, conocer de otras culturas al probar sus platos y hasta desarrollar nuestra arista artística al ponernos a crear nuevos platos en la cocina, si nos gusta cocinar.

Sin embargo, hablar de comer es probablemente uno de los tópicos más bipolares en los que se puede entrar. Algunas personas hablarán con pasión de la “papa” que se metieron el fin de semana, como otras dirán con pena que “han pecado” al comerse un delicioso postre que se les antojaba.

Realmente lo bipolar de las conversaciones no es el comer en sí mismo, ya que creo que la mayoría de las personas disfrutan haciéndolo, sino en las consecuencias que puede tener sobre nuestra figura cierto tipo de comidas. Entonces, ¿Se puede comer mucho y a la vez estar sano?, pues la respuesta es claro que sí; sólo toca ser muy creativo y aprender un poco de nutrición. Como dice Armando Scannone: «Cuando la comida sólo es alimento se piensa con el estómago, cuando es placer, debe intervenir el cerebro».

¿Qué toca controlar? Bueno, básicamente lo que es crítico controlar en lo que comemos son las grasas y los azúcares y allí es donde se debe reducir la comida en la calle y aumentar la creatividad en la cocina entra a jugar.

Si te gusta cocinar, aquí te regalo algunos de los trucos que utilizó en la cocina, para mantener intacto el sabor y reducir las grasas y los azúcares:

  • El pollo y las carnes tienen grasa natural que se pueden aprovechar para cocinarla sin agregar ningún tipo de aceite adicional. Lo primero es sazonar con anticipación la proteína, utilizando cebolla rallada, salsa inglesa, sal, pimienta y muchas hierbas como perejil, orégano o cilantro. Luego de haberla sazonado, déjala reposar una hora para que agarre sabor y luego colócala en el sartén con un poco de agua o salsa inglesa o de soya, pero nada de aceite. Esto hará que tenga mucho sabor y a la vez no le agregues grasas adicionales.
  • Respecto a los azúcares, se puede cambiar el azúcar por edulcorante, pero si no se quiere recurrir a ellos, les recomiendo endulzar con miel o papelón, que aunque tienen varias calorías, mantienen algunos nutrientes a diferencia del azúcar blanco, que es pura caloría y ninguna vitamina.
  • Otra excelente opción es aprovechar de hacer comidas o postres con frutas, para aprovechar su dulce natural. Por ejemplo, hay una torta de plátano maduro, que se puede hacer usando únicamente el plátano muy maduro con un huevo, leche descremada. Queda muy dulce, sin necesidad de agregar azúcar blanca o grasa.

Comer debe ser siempre un placer, sólo toca aplicar la creatividad para llevar a nuestros platos opciones igualmente saludables y sabrosas.



Deja tus comentarios aquí: