El poder colectivo comienza con uno

Los cambios culturales, los cambios de paradigmas, los cambios sociales requieren tiempo y el esfuerzo de todo un colectivo. Así sucedió con la abolición de la esclavitud, con el derecho al voto femenino, con los derechos de los trabajadores, de las minorías.

Siempre hay líderes, por supuesto. Hay nombres que reconocemos, gente que aglutina y da la cara, pero ese liderazgo sólo tiene sentido cuando cuenta con la fuerza de un colectivo que lo respalda, compuesto por gente como tú o como yo, que hacemos algo, una parte.

El cambio sólo sucede cuando es asumido de uno en uno, hasta que se convierte en el uso de todos, o al menos de la mayoría. Cada uno de nosotros tiene un rol que cumplir en esos procesos: desde llamar la atención, informar, invitar a otros a unirse a las causas hasta aportar soluciones concretas. Pero todo cuenta.el-poder-colectivo-ii

El próximo 31 de marzo se celebra la Hora de la Tierra, una iniciativa  que nació en Australia en 2007 promovida por WWF, con la idea de demostrar el apoyo de los habitantes de la ciudad de Sydney a los esfuerzos a favor del ambiente. Desde entonces se celebra el último sábado de marzo, cerca del Equinoccio de primavera para asegurarse de que la Tierra queda a oscuras a medida que va rotando.

¿Resolvemos el problema de energía o de calentamiento global apagando las luces durante una hora al año?  No. Es un alivio, pero hace falta mucho más que eso. Lo importante es que con esa hora en la que se apagan las luces, se logra demostrar que todos, desde los niños hasta los gerentes y los políticos, tenemos el poder de cambiar el mundo en el que vivimos.

Los procesos de cambio comienzan por lo general con un hecho aislado, con una idea, con una persona que decide hacer algo. A ella se le van uniendo otras, entonces esa idea se va convirtiendo en símbolo, luego en movimiento, cuya fuerza es mayor a la suma de la de cada individuo.

La Hora de la Tierra comenzó en una ciudad, promovida por una organización y un medio de comunicación y al año siguiente, se sumó la ciudad de Toronto en Canadá y al poco tiempo ya eran casi 400 ciudades en 35 países. Y al extender la invitación de “apagar la luz” a todos, rápidamente se convirtió en un evento global.

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En 2011, la Hora de la Tierra contó con la participación de cientos de millones de personas en 135 países que apagaron la luz por una hora. Pero además, marcó el inicio de algo nuevo que fue ir Más Allá de la Hora y comprometerse a desarrollar acciones de largo alcance sobre el cambio climático. Acciones que van desde las individuales como reciclar, o no desperdiciar el agua, o usar más la bicicleta y menos el carro, educar a nuestros hijos, informar a los amigos; hasta normas y regulaciones de los gobiernos o aportes financieros para la investigación científica y búsqueda de alternativas.

Para que podamos encontrar las soluciones a los problemas, debemos estar conscientes de que existen y luego cada uno de nosotros debe hacer algo. 

Así que si alguna vez te has preguntado que puedes hacer tú solo ante un problema de tal magnitud, pues, puedes hacer tu parte. Infórmate y da un primer paso… por ejemplo, ¡apaga la luz!



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