El poder de la atención plena

El aprendizaje, la atención y la memoria son procesos relacionados con bases neurofisiológicas que han sido objeto de importantes y valiosos estudios que nos brindan la posibilidad de optimizar nuestras capacidades. Mientras más organizada se encuentre la información, la inversión de esfuerzo y energía para traer al presente los recuerdos para utilizarlos en el momento oportuno es menor; además, el uso óptimo de nuestra energía nos brinda salud.

Todo lo que hacemos depende de nuestra memoria, incluso los procesos básicos de vida que son naturales para nosotros, como caminar, comer, bañarnos son el resultado del desarrollo y del marco de referencia cultural que recibimos desde la temprana infancia. Con el tiempo se vuelven automáticos, de tal manera que posiblemente usted no está consciente de cómo está usando su memoria en este momento para reconocer y comprender el significado de este escrito. Posiblemente no puso atención al trayecto de su casa al trabajo o al centro comercial; cómo tomó el ticket de estacionamiento, ni dónde lo colocó al tomarlo; ¿cuándo encendió la radio?, ¿cuánto pago por su desayuno? A veces ni siquiera cuánto fue el IVA en su comprobante y si este lo archivó junto a su tarjeta.

Muchas veces estamos haciendo algo y nuestra mente está en otro sitio y en otro momento. Otras veces tratamos de hacer muchas cosas al mismo tiempo, nos volvemos como los pulpos, tratamos de atender todo a la vez porque todo es urgente y prioritario. Sin embargo, este ser multitasking y estereofónico es una falacia que nos deja exhaustos, frustrados y hace que la calidad de nuestros resultados sean pobres comparados a cuando nos concentramos en una tarea a la vez.

La creencia de que multitasking nos vuelve eficientes es parte de un modelo de la era de la informática, la capacidad de correr varios programas a la vez. Pero aun así esto es relativo. Finalmente aprendí, tras largas explicaciones pacientes de mis hijos, que la computadora se “guinda” si le abres todas las ventanas y se vuelve superlenta si tienes todos los programas abiertos. Me imagino que el cerebro también, con el agravante de que nos hace segregar cortisol, el cual sostenidamente en exceso tendrá consecuencias negativas para nuestra salud.

Mindfulness o atención plena es estar consciente de sí mismo cada vez más hasta que cada acción, cada pensamiento y palabra tenga lugar a plena conciencia. Al ser un proceso en el cual se integra el cuerpo, los sentimientos, la mente y el cultivo en todo instante de la vida personal y cotidiana, nos brinda la armonía y el bienestar que incrementa la calidad de vida y enriquece el potencial de asociación de recuerdos dentro de una experiencia integral.

El mindfulness, cuyo fin es capturar el presente cambiando nuestro sistema de referencia para integrar en nuestro día a día y lograr que nuestra atención sea más simple, más concreta y más llena de vida, nos ayuda a serenarnos, a concentrarnos en el estudio o trabajo, a descansar mejor, a conseguir nuestros fines, a mejorar nuestras relaciones y habilidades, a conocernos mejor, a orientarnos hacia lo que deseamos, a fortalecer nuestra disciplina y voluntad, a hacer frente a los problemas y adversidades personales incluyendo los pequeños dolores físicos. En resumen, a lograr una vida plena y dichosa.

Esta práctica tuvo su origen en la más antigua tradición budista, y comenzó a ser investigada seriamente en el mundo occidental como parte de lo que se llama en psicología: terapias de tercera generación de la conducta, porque tiene una visión integral de las personas y el universo que le rodea. En el pasado cercano el Dr Kabat Zin creó en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, el programa de reducción del estrés basado en mindfulness, el cual aún esta vigente.



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