El poder de la gratitud

Glenda Travieso es autora del libro Sanar es una elección, conoce tu depresión y aprende cómo superarla, de Ediciones Inspirulina. Para conocer más de su libro, haz clic aquí.

En estos tiempos en que el mundo parece ir tan de prisa, a veces sentimos que las circunstancias externas nos abruman. Esto nos mantiene en un sube y baja emocional, donde permanecer en equilibrio se convierte en el reto diario a superar si no queremos irnos al otro lado de la balanza donde la ansiedad, el estrés y la depresión nos aguardan.

Es por esto que si queremos que nuestra balanza se incline hacia la felicidad y el bienestar, debemos incorporar en nuestra vida prácticas saludables que nos permitan contrarrestar los efectos tóxicos de emociones como la ira, el miedo y la tristeza, cuando no las sabemos manejar.

Una de estas prácticas es el agradecimiento. He podido comprobar por mí misma lo poderosa que es. Por eso puedo afirmar que un estado de gratitud es un pase seguro hacia la felicidad.

Si eres un poco escéptico quizás te preguntarás ¿cómo algo tan sencillo puede darme la felicidad? El secreto radica en que cuando te enfocas en todas las cosas buenas y positivas que hay en tu vida, predispones tu mente a pensar en positivo. Es imposible estar deprimido, triste o molesto y agradecido al mismo tiempo.

Agradecer estimula el pensamiento positivo porque libera endorfinas. En su libro Deja de ser tú, el Dr. Joe Dispenza afirma que nuevos pensamientos generan nuevos hábitos, nuevas emociones y con ellos construimos nuevas conexiones neuronales.

Es decir que el agradecimiento no es una mera práctica espiritual, hay ciencia detrás de esta. Emociones tóxicas como la rabia, el miedo, etc., afectan tu corazón. Cuando estamos frustrados, enfadados o ansiosos las hormonas del estrés y el colesterol se elevan, haciendo que el corazón empiece a latir más de prisa y suba la presión arterial. En cambio cuando te sientes agradecido, lleno de amor y equilibrado emocionalmente, tu ritmo cardíaco es mucho más estable.

Según estudios científicos, cuando esto sucede se incrementa la hormona antienvejecimiento llamada DHEA, se normaliza la presión arterial, mejora la función cognitiva y se refuerza el sistema inmunológico.

Quiere decir que agradecer no solo conduce a la felicidad, sino que es bueno para la salud…y además es ¡gratis!

No obstante es fácil que demos las cosas por sentadas y que no apreciemos su valor. Gozar de salud, tener una familia o un empleo estable, por ejemplo, son cosas que no todo el mundo tiene.

Hay personas que se comportan como si la gratitud fuera ese perfume que reservamos solo para ocasiones especiales. ¿Eres tú una de ellas?

Hagamos una prueba, te invito a que reflexiones sobre cuánto tiempo al día pasas enfocado en la gratitud versus el tiempo que dedicas a pensar en tus problemas. 

Y es que tendemos a fijarnos más en lo que no tenemos que en lo que sí, entonces el reto es que empieces revisando dónde centras tu atención. Todos tenemos retos y bendiciones en nuestras vidas, pero centrarnos en estas últimas nos hace más felices.

Siempre hay cosas por las cuales agradecer. Incluso a veces algo aparentemente terrible como una mala experiencia puede al final convertirse en una bendición.

Agradecer también atrae más abundancia a tu vida porque pones la ley de la atracción en práctica. Nuestros pensamientos actúan como un imán, por lo tanto si quieres más cosas buenas en tu vida centra tu atención en lo que ya es bueno, en lo que funciona, te aseguro que esto atraerá más cosas buenas a tu vida de forma automática.

La gratitud es como un músculo. Mientras más lo ejercitas más lo fortaleces. Por lo tanto empieza haciendo una lista de cinco cosas por las cuales estás agradecido y todas las noches antes de acostarte repásala. 

Puedes también hacer una caminata diaria e ir diciendo en voz alta las cosas que agradeces. Esto te programa para que tengas un día positivo. Comencé esta práctica hace casi cinco años cuando decidí superar la depresión y realmente ha cambiado mi vida.

Al principio puedes tener un poco de resistencia porque tu cerebro no está acostumbrado. Pero si lo mantienes al menos por 21 días, verás cómo estos sencillos ejercicios comienzan a cambiarte la vida.

¡Vamos, haz la prueba!…no tienes nada que perder y sí mucho que ganar.

Si quieres aprender más sobre la depresión y del trabajo de Glenda Travieso, puedes visitar este enlace para conocer su libro Sanar es una elección, conoce tu depresión y aprende cómo superarla, de Ediciones Inspirulina.



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