El poder del enfoque

«Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierde la salud para ganar dinero, después pierde el dinero para recuperar la salud. Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tu tuviesen que morir nunca, y mueren como si nunca hubieran vivido.» Dalai Lama

Todos nos hemos dejado llevar alguna vez por pensamientos negativos; pensamientos que nos recuerdan aquello que no tenemos o lo que no somos. Sucede que a veces convertimos los lamentos en hábitos, sobre todo cuando nos preguntamos qué hubiese pasado si hubiera tenido, logrado o alcanzado ese algo que tanto deseaba.

Esta situación, sin darnos cuenta, nos hunde poco a poco en la frustración y en la desesperanza. Es natural cuestionarnos en algún momento sobre eso que pudo ser y no fue, pero concentrar nuestra atención y decidir en qué pensar es una virtud que puede marcar la diferencia en nuestros proyectos. A mí me funciona buscar un balance entre lo que tengo y lo que no.

enfoque

¿Qué es lo típico? Centrarnos en el infortunio, enfocarnos en el vaso medio vacío, porque no hemos aprendido a celebrar ni a ser agradecidos. Es una terrible costumbre la de recriminarnos, como si nunca fuera suficiente lo que hacemos. Entonces es allí en donde deberíamos recordar las palabras del Dalai Lama: «Por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutamos el presente, por lo que no vivimos ni el presente ni el futuro».Por ejemplo: Eres empresario y tienes un negocio en la capital. Tu objetivo en 1 año era tener presencia en 5 estados más, pero resulta que sólo lo lograste en 2. Tienes dos opciones: enfocarte en los 3 en los que no lograste entrar y lamentarte o, enfocarte en los que sí lograste llevar tu negocio y sentirte orgulloso. Si haces lo último tendrás la suficiente motivación para poder alcanzar la meta en su totalidad.

Yo trabajo con deportistas profesionales y he notado que la diferencia entre aquellos a los que les va muy bien y a quienes no radica en su lectura de la realidad. En una ocasión uno de los delanteros del equipo de fútbol en donde trabajé tenía un gran problema: no podía marcar goles. Estaba bloqueado. Cuando comencé a trabajar con él me di cuenta de que su actitud al fallar un gol era la de recriminarse el resto del juego, lo que causaba su bajo rendimiento.

Recuerdo que le dije: «Vamos a cambiar el enfoque. Cada vez que falles recuérdate lo siguiente: Fallar no significa que eres un fracasado, sólo significa que aún no lo has logrado. Es normal fallar, lo que no es normal es dejar de intentarlo». Terminé diciéndole: «A veces se gana, y a veces se aprende; sólo se pierde cuando renunciamos». ¿Qué creen que pasó con él? Reflexionó y modificó su creencia, lo cual le proporcionó una mejor actitud en el campo.

enfoque2Enfocarse es la capacidad que tenemos para observar el bosque y no un solo árbol. Es la habilidad de sacar el máximo provecho de una situación sin dejarse desanimar por la totalidad de la circunstancia. En definitiva, es saber qué quiero, cuándo lo quiero y por qué lo quiero. Sé que no es fácil analizar todo lo que nos sucede con objetividad sin caer en negación, pero por salud y crecimiento debemos aprender a avanzar, a celebrar y a dar gracias por aquello que tenemos, siempre dentro del marco del optimismo racional y no del optimismo ingenuo.

¿Cuánta gente está en una silla de ruedas y a pesar de ello sigue adelante y logra grandes cosas? ¿Cuántas personas no cuentan ni con el 10% de tus recursos y sin embargo construyen sus sueños? ¡Muchas! Y ello obedece a que el color de sus pensamientos es verde, que significa avanzar, ponerse en movimiento y ver el vaso medio lleno, no medio vacío.

Me despido con uno de los pensamientos que me marcó cuando era muy joven, que siempre me acompaña y comparto en mis conferencias: «Un hombre muere cuando deja de soñar, no tengas miedo de morir, ten miedo a dejar de vivir antes de morir», Robert Shuller.

 

 



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