El primer paso

Todos tenemos sueños, metas, objetivos y deseos; y por más pequeños o gigantescos que parezcan, dar el primer paso para alcanzarlo a veces es difícil. A veces el miedo puede invadirnos pero hay que recordar que la única manera de lograr las cosas es arriesgándose y dando ese primer paso.

Muchas veces olvidamos que el primer paso es tan sencillo y lógico como aceptar nuestra realidad, sin esto no podremos tomar las medidas necesarias para alcanzar lo que deseamos. Aceptar nuestra realidad implica saber qué somos, qué tenemos y compararlo con lo que queremos, al hacer esto podremos ver qué tan alta es la cima que queremos alcanzar.

Hablando de obstáculos, a veces los vemos tan grandes que dejamos todo antes de siquiera empezar. Debemos recordar algo que se llama «inteligencia infantil». Los niños nunca tienen miedo a equivocarse, ellos dan ese primer paso casi de manera instantánea: ya sea por curiosidad o por querer jugar, siempre estarán dispuestos a dar ese primer paso. Y lo más importante, si se llegan a caer: lloran, ríen pero se levantan, siguen intentando o buscan una mejor manera de lograr lo que quieren, hasta que lo hacen.

Nunca veas el obstáculo desde un solo lugar, obsérvalo todo antes de empezar. Por eso es que el primer paso debe ser conocer y reconocer todo lo que tienes y quieres para así crear un plan de acción y enfocarte en él.

Por último te aconsejo que uses tu inteligencia infantil, ríe como cuando eras aquel chiquilín, saca tu niño interior y sonríele a la vida. Da ese paso sin miedo y verás que lograrás cosas espléndidas.



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