El recurso esencial que todos desperdiciamos

El recurso esencial que todos desperdiciamos

Por Jeremy Hunter

Traducción: Silvia Porraz.

 

Necesitamos hablar. No solo entre tú y yo, sino todos nosotros. ¿Te has dado cuenta de que no estamos conectándonos como solíamos hacerlo? Estamos más distraídos y las conversaciones no son tan enriquecedoras. Algo se siente hueco. No estamos lidiando con las cosas difíciles como solíamos hacerlo. Aquel enfoque intenso que una vez existió parece haber desaparecido. Y con él se fue la satisfacción que proviene del pensamiento profundo.

Lo que hay ahora en su lugar es una incesante sensación de estar fuera de balance y dejar las cosas a medias. Estamos más al límite y más reactivos, dispersos y menos sintonizados. Comenzamos a sentir esto como una nueva normalidad y eso no puede ser bueno. Necesitamos hablar para volver a encaminar las cosas. Hablo de cómo usamos nuestra atención.

Administrar la atención: el próximo reto

Hemos tratado negligentemente la atención y ahora se ha convertido en uno de nuestros desafíos más esenciales. ¿Por qué? Porque el cómo administramos nuestra atención determina cómo nos administramos a nosotros mismos. Cómo manejamos nuestra atención colectiva impulsa el desempeño colectivo y con ello también el éxito sostenido.

Para quien se dedica a la gestión de personal, las implicaciones de este tema son claras. Mientras el trabajo se orienta hacia la información y el conocimiento, conforme la cantidad de estímulos y distracciones se incrementa, controlar la propia atención se convierte en una habilidad esencial que hay que dominar. El no hacerlo compromete nuestra habilidad para desempeñarnos, conectarnos, crear e innovar, por no hablar de disfrutar de la vida.

Durante las siguientes semanas, estaré escribiendo una serie de ensayos para explorar por qué la atención es importante, los costos que resultan de su mal manejo, así como las estrategias que han probado ser útiles para guiar este recurso esencial en la dirección correcta. Espero que estas piezas ofrezcan inspiración y herramientas para abordar el tema tanto en el hogar como en el trabajo para ayudar a realizar cambios positivos.

En primer lugar, exploremos el núcleo del problema: a qué le prestamos atención.

La atención es el recurso humano más esencial

¿Por qué nos interesa la atención? La atención es el recurso humano más esencial. La atención es la energía que utilizamos para involucrarnos con el mundo. Cómo utilizamos nuestra atención afecta todo lo que hacemos. La atención es fundamental para nuestras vidas, nuestras relaciones y la calidad de nuestro trabajo. De hecho, aquello a lo que atendemos crea nuestra vida. Ya sean hojas de cálculo o Shakespeare, somos aquello a lo que prestamos atención. Además de a qué prestamos atención, el cómo ponemos atención también importa.

Piensa en uno de aquellos momentos en el trabajo en los que estás más concentrado, cuando estás “en la zona”. Lo más probable es que estuvieras intensamente enfocado en un proyecto o campaña. La atención enfocada nos conduce a los momentos más emocionantes de estar vivo. El favorecer la calidad de la atención es vital para crear un desempeño óptimo. Asimismo, enfocarse profundamente promueve el pensamiento profundo. Necesitas del primero para poder obtener el segundo.

La atención impulsa el poder establecer conexiones significativas que son esenciales para la administración

Las relaciones se crean mediante un intercambio de atenciones. ¿Has estado alguna vez al teléfono con alguien cuando te das cuenta, por el tono robótico de su voz, de que está distraído? ¿Cómo te hace sentir eso? Claro, nada bien. ¿Qué tan conectada te parece una familia que solo presta atención a sus propios teléfonos durante la cena?

La calidad de la atención es la base del éxito sostenido —en cada aspecto de tu vida. Una de las socias fundadoras de una compañía de contabilidad de alto nivel en el área de la bahía de San Francisco hablaba sobre cómo su habilidad para detectar los diferentes matices en las reacciones de sus clientes le ayudaba a descubrir y resolver algunas preocupaciones sobre las que no habían hablado.

Para ella este talento “mágico” era fundamental para profundizar sus conexiones. Cuando comprendió esta habilidad como una función de su atención, le ayudó a ser más consciente de cómo usarla y al mismo tiempo cómo poder enseñarla a sus socios más jóvenes. Este valor agregado creado por su compañía se tradujo en mayor rentabilidad para sus clientes, y dio como resultado un éxito duradero para el negocio. Ella demostró cómo la calidad de la atención conduce la calidad en las relaciones.

El alto costo del mal manejo de la atención

¿Qué sucede cuando no hay estrategias efectivas para manejar la atención? Los miembros de un equipo de líderes en una empresa aeroespacial internacional con quienes trabajo frecuentemente utilizan términos bélicos al describir las distracciones en su ambiente de trabajo. “Tenemos una gran cantidad de ‘alertas de llegada’ por aquí”, confesaba un administrador. “Siento como que siempre estamos en medio de una emboscada”, decía otro. “Mi plan de batalla para el día queda descartado para las 9:00”. La atención dispersa se vive como una guerra porque nunca sabemos de dónde vendrá el siguiente “ataque”. Los costos de este constante combate son altos.

Ser distraído de lo que sea que estés haciendo en este momento daña tu productividad. Las intromisiones no solicitadas traen consigo mayor estrés, agotamiento y dolor físico. Incluso una interrupción de 2.8 segundos puede duplicar los errores. Una vez que la interrupción sucede, toma casi media hora regresar a la tarea original. También afecta el flujo de trabajo. El lograr el mismo nivel de concentración toma otros 15 minutos. ¿De dónde vienen todas estas intromisiones? El factor número uno de interrupciones son los otros trabajadores.

Lo que ocasiona que enfocarse sea un reto es que el suministro de atención es limitado. No podemos percibir todo al mismo tiempo. El sistema sensorial humano puede captar alrededor de 11 millones de bits de información por segundo, de los cuales estamos conscientes de entre 40 y 120. Así que en este juego nuestras fichas son limitadas, pero solemos pensar poco en cómo manejarlas. En cambio, frecuentemente las empleamos incorrectamente al realizar múltiples tareas a la vez.

Por qué el realizar múltiples tareas a la vez nos vuelve más ineficientes (y al hacerlo, no eres tan bueno como piensas)

Más de una década de investigación ha demostrado que separar la atención entre dos o más cosas disminuye el rendimiento, aumenta los errores y nos convierte en aprendices superficiales. Más aún, mientras más tareas realizamos a la vez, somos peores en la ejecución de dichas tareas. En lugar de convertirnos en maestros de nuestro dominio, el realizar múltiples tareas al mismo tiempo nos vuelve mejores en distraernos y debilita el autocontrol.

El realizar varias labores simultáneamente disminuye la capacidad de descartar lo irrelevante. En cambio, como un colega que suele marcar todos los correos como “!!” urgente, todo se vuelve una prioridad. En ambientes donde las distracciones no cesan, aquellas personas acostumbradas a hacer varias actividades a la vez no pueden enfocarse en lo que es importante. En otras palabras, ¡mira, una ardilla! Pareciera ser que muchos de nosotros estamos en negación con respecto a lo que este hábito ocasiona en nuestra mente, nuestro trabajo y relaciones, ¿o quizá simplemente no lo notamos?

Sin embargo, muchas personas están despertando y reconociendo la importancia esencial de la atención. A pesar de que a veces se siente como remar contra corriente, líderes progresistas están iniciando conversaciones sobre el valor de la atención. Han dejado de ver como motivo de honra sus fallas al manejarla. Están movilizando respuestas efectivas para mejorar la calidad de la atención en beneficio de ellos mismos, sus equipos y sus familias. En el siguiente post, compartiré algunas de sus soluciones.

Fuente original https://www.mindful.org/essential-resource-wasting/



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