El reloj de la vida

Todos  tenemos recuerdos de momentos en los que hemos experimentado nuestra vida de una manera más plena, profunda y vivida. Quizás estábamos enamorados o pasando por una fuerte experiencia, o simplemente paseando por un jardín observando una bonita flor. En ese momento, el mundo se vuelve claro, sin pensar en el pasado o futuro. Estamos viviendo el instante. Entonces,  suena el “BlackBerry” y salimos de ese estado, en ocasiones hasta haciéndonos sentir que estábamos “Day Dreaming”, cuando  en realidad lo que estábamos haciendo era disfrutar del presente, del momento. ¿Acaso no es eso lo que es vivir?

Estar presente es simple, pero no es fácil, especialmente en los tiempos en los que vivimos en el cual la mayoría de las personas están pensando en lo que  deben hacer después. Si tratas de estar presente por unos minutos, veras lo difícil que es. Nos vienen un montón de pensamientos y emociones  que en vano tratamos de ignorarlos. Cuando estamos en el presente la charla interna calla y miramos a través de los ojos y oímos a través de nuestros oídos. Al contario de cuando no lo estamos, que miramos y oímos a través de nuestro cerebro.

¿Te has dado cuenta como los niños viven completamente cada momento? Ellos no se preocupan del mundo, ni saben de pasado, o futuro. Sólo saben del momento, para ellos es de día cuando ven luz y de noche cuando hay oscuridad. Por eso, ellos viven, se entregan y en esa entrega de disfrutar el minuto tras minuto disfrutan del momento y se divierten con las cosas simples de la vida, como puede ser jugar con una pelota.

Quizás te estarás preguntando donde y cuando la mayoría de los adultos perdimos esa habilidad. Algunos piensan que es producto de la madurez, otros que es a causa de las preocupaciones, otros que es debido a las obligaciones, y otros quizás piensen como yo, que los adultos estamos demasiado enfocados en el pasado y futuro, tiempos que no existen, evitándonos  disfrutar del “ahora”.

Aceptar vivir en el presente significa aceptar las cosas tal y como son, sin arrepentimientos del pasado o preocupaciones hacia el futuro.  De esta manera nos volvemos más conscientes de nuestro alrededor, y nos ayuda a ser capaces de disfrutar de las cosas pequeñas de la vida, como puede ser la sonrisa de otro ser humano o la belleza de una flor. Sin embargo, vivir en el presente no significa que nunca pensamos en el pasado o futuro, pero si significa que ponemos toda nuestra energía en eventos que nos afectan “hoy”.

Hace algún tiempo en una charla que ofreció Dalai Lama alguien le pregunto: “¿Qué es lo que más le sorprende de la humanidad?  Y el contesto: “Los hombres, porque pierden la salud para acumular dinero. Después pierden el dinero para recuperar la salud. Y por pensar ansiosamente en el futuro. Olvidan el presente de tal forma que acaban por no vivir en el presente, ni el futuro. Viven como si nunca fueran a morir y mueren como si nunca hubiesen vivido.”

Vivas en el presente, el pasado o el futuro, no olvides que tu tiempo es el “ahora”, el único momento donde se desarrolla tu vida. No pases tanto tiempo pensando en una realidad imaginaria como es el pasado y el futuro. Interésate más por lo que está pasando ¡ahora!

 



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