El río Ganges lucha para salvarse

En Occidente cuando escuchamos sobre el Ganges, en la India, nos viene a la cabeza la imagen de un río contaminado y sucio. Como toda imagen que tenemos de la India es incompleta, pues en su lecho de nacimiento en un glaciar de los Himalayas, su torrente es diáfano e impoluto.

Sin embargo, es verdad que al adentrarse en la llanura y las urbes, el río muestra claros de signos de polución. Al triste hábito de los pueblos que se erigen a orilla del río, de utilizarlo como vertedero de basura, se agrega un segundo motivo de preocupación: la construcción de presas hidroeléctricas que conllevan una considerable reducción del flujo de agua.

La mayoría de estas presas se encuentran en los Himalayas, de manera que el agua del río, obstaculizada y desviada a canales, llega con dificultad a la llanura gangética, donde es vital para la población, tanto en el sentido religioso como en el económico.

En la India, la mayoría de los ríos son considerados de género femenino por su carácter de dadores de vida, y el Ganges en particular es llamado Madre Ganga por ser considerada la corriente de agua más sagrada del país. Desde el punto de vista del hinduismo, la Madre Ganga tiene carácter divino y desde el punto de vista meramente secular se trata del río más importante del subcontinente, que ha propiciado la vida y el crecimiento de cientos de miles de personas desde tiempos inmemoriales.

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La Madre Ganga, considerada un símbolo de la civilización india, siendo sus aguas conocidas por sus propiedades especiales y apreciadas por todos, incluidos reyes y emperadores musulmanes, está siendo tratada hoy en día como una mera corriente de agua sin vida, sólo válida para ser explotada con vistas a la obtención de beneficios económicos a corto plazo.

En el año 1986, el entonces Primer Ministro Rajiv Gandhi lanzó un plan de acción para recuperar el río (el llamado Ganga Action Plan), pero no tuvo ningún éxito. Hace tres años, bajo la presidencia del actual Primer Ministro Manmohan Singh, el Gobierno de la India instituyó la Autoridad Nacional de la Cuenca del Río Ganga (en inglés NGRBA), para intentar acabar con la polución del río. Sin embargo, en estos tres años solamente se convocaron tres reuniones, y no se tomó ninguna decisión importante.

Debido a la inacción del Gobierno indio, se iniciaron campañas populares para salvar a la Madre Ganga, como el movimiento Ganga-Seva-Abhiyanam encabezado por el Shankaracharya (título monástico hindú dado a importantes líderes religiosos) de las ciudades de Dwarka y Jyotish Pith. La principal acción de protesta de estos activistas es a través de huelgas de hambre y sed, sobre todo en la ciudad sagrada de Varanasi.

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A este respecto, en 2012, Swami Gyanswarup Sanand, un hombre de 80 años que antes de convertirse en monje era un científico especializado en hidroeléctrica, empezó una huelga de hambre y sed hasta la muerte. Junto con él muchas más personas dejaron de tomar alimento y bebida, dispuestos a sacrificar sus vidas por la Madre Ganga. Es digno de mencionar que muchos musulmanes, cristianos y personas de otras religiones están tomando una parte activa en este movimiento. La protección del río Ganga no concierne exclusivamente a una comunidad religiosa.

El viernes 29 de junio de 2012, el Gobierno de la India envió a Varanasi un representante con una carta del Primer Ministro. En ella se aseguraba que el Gobierno hará todo lo posible por mantener el flujo ininterrumpido del río Ganga y por limpiar sus aguas, siguiendo el anterior proyecto de Rajiv Gandhi. Los proyectos de nuevas presas y las presas en construcción quedan paralizados, al menos de momento. Se va a constituir un comité para estudiar este asunto, que dará su respuesta en tres meses. El Gobierno pide pues tres meses de plazo para solucionar estos temas. La situación no es fácil porque el Gobierno de Uttarakhand, el estado del Himalaya donde nace el Ganges, se opone duramente a que no se construyan las presas.

El Shankaracharya acudió el sábado 30 de junio al hospital para dar de beber en persona a los huelguistas que llevaban ahí meses tras dejar de comer y beber, mantenidos en vida con suero intravenoso, y cuya situación era muy crítica. La campaña por defender el río Ganga ha obtenido así una victoria parcial, aunque continuará y seguramente será larga. Esta campaña ha visto unirse a muchísimas personas de diferente condición y religión, y también de varios países.

Si quieres unirte a las campañas firmando de forma digital, puedes hacerlo a través de España clicando aquí, o de Francia, con la reconocida plataforma Avaaz, clicando aquí.

El río Ganga tiene una inmensa importancia para la India, pero también para el resto del mundo. La India, cuya antigua cultura considera que todo lo existente en el mundo está vivo y es un símbolo de la Divinidad, tiene el potencial de mostrar al mundo una salida de la crisis ecológica, la cual tiene su origen en la moderna y errónea idea de que la Naturaleza es algo destinado meramente a la explotación económica.

 



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