El solsticio de verano, apertura de un portal mágico

Desde la antigüedad a los Solsticios se les llamaba “Puertas” o “Portales Mágicos”. Al Solsticio de Verano (21 ó 22 de Junio) se le conoce como la Puerta de los hombres o de los antepasados, a diferencia de la Puerta de los dioses que corresponde al solsticio de invierno (21 ó 22 de diciembre).

Estas dos puertas zodiacales, representan la entrada y salida de la llamada caverna cósmica. Esta caverna es el símbolo del mundo que habitamos, ese mundo que debemos iluminar internamente, para  despejar las tinieblas exteriores y encaminarnos en la comprensión de nuestro ser interior que no es más que la presencia de la Divinidad en nosotros.

El solsticio de verano inicia el signo de Cáncer, y el de invierno, abre el signo de Capricornio. Los Solsticios dividen el ciclo anual en dos mitades, una ascendente y otra descendente. La primera mitad es el período de tránsito del sol hacia el norte, que va del solsticio de invierno al de verano, (de Capricornio a Cáncer); y la segunda es el curso del sol hacia el sur que va del solsticio de verano al de invierno, (de Cáncer a Capricornio).

En las tradiciones orientales, la fase ascendente se relaciona con ascender hacia grados de iniciación o de manifestación del ser interno y la fase descendente con la vía de los padres o antepasados, es el ingreso al mundo manifestado, el estado humano o mundano.  En efecto, la caverna cósmica es el lugar de manifestación del ser. Después de haber ingresado en estado humano, según el grado espiritual al que el ser haya llegado, saldrá por una u otra de las dos puertas. El ser deberá volver a otro estado de manifestación, lo que estará simbolizado por una nueva entrada en la caverna cósmica. 

De esta manera, una de las dos puertas es a la vez una entrada y una salida, mientras que la otra es una salida definitiva; pero en lo que concierne al ser espiritual, la salida definitiva es precisamente la meta final, de modo que el ser que ha entrado por la puerta de los hombres, debe emerger si ha alcanzado positivamente esa meta, por la puerta de los dioses.

Es importante recordar que las principales celebraciones paganas y cristianas están tuteladas por el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Dos son los solsticios y dos los equinoccios y así queda delimitado nuestro año, con el giro completo de la Tierra alrededor del Sol. 

El término Solsticio deriva del latín solstitium, Sol (el astro rey) y stitum (parada). Solsticio significa la dilación o pausa que realiza el Sol y que marca el tiempo en que éste se halla más lejos del Ecuador. Durante esa parada  el sol parece quedarse parado apuntando sus rayos directamente sobre el Trópico de Cáncer durante varios días. El solsticio de verano se produce en el Hemisferio Norte cuando la distancia angular del Sol al Ecuador celeste es máxima. Este es un momento de fecundidad, de abundancia, de dar gracias por los dones recibidos y de cosechas para pasar el otoño y el invierno.

Nuestro trabajo durante el verano será poner especial atención en los objetivos que nos hemos propuesto y cosecharlos con el abono de nuestro entusiasmo, eliminando los obstáculos que se presenten para poder crecer espiritualmente.

Hora Exacta del Solsticio: 13 horas con 17 minutos. (Hora del este de los Estados Unidos)

No olvidemos que la Creación de la Naturaleza es la máxima expresión de sabiduría que la Divinidad nos ha ofrecido.

Si quieres tener más información sobre está celebración del Verano, te invitamos a conectarte este Lunes a las 9:15 pm. hora del este de USA. Conferencia en línea, vía internet: El Solsticio de Verano.




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