El sueño sigue vivo

Con una voz serena, pero decidida, Martin Luther King compartió sus sueños de libertad e igualdad frente a más de 250 mil personas el 28 de agosto de 1963. La declamación se realizó frente al monumento a Abraham Lincoln, en Washington, después de una marcha por el trabajo y la libertad. Un año más tarde, King fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz. Aunque han pasado 50 años desde ese día, sus palabras jamás serán olvidadas.

Su discurso conocido en todo el mundo con el nombre de “Yo tengo un sueño” es considerado como uno de los mejores en la historia. Estudiosos de la retórica lo confirman. El contenido era claro, pacífico, lleno de energía e inspiración. Sus palabras hacían un llamado activo a la paz e igualdad.

En su alocución, King hace referencia a la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, rescata figuras de la Biblia, nombra la Constitución de su país, cita a importantes figuras como Abraham Lincoln y utiliza preciosas metáforas para hablar sobre la justicia y la libertad. Compartimos contigo un extracto de sus palabras:

«Yo tengo un sueño… que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo; Mantenemos estas verdades que son evidentes: que todos los hombres son creados iguales…».

Este pastor estadounidense estuvo desde 1995 y 1968 frente del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, un grupo que buscaba reafirmar la igualdad y ampliar el acceso a los derechos civiles de los grupos discriminados, especialmente los afroamericanos.

“Yo tengo un sueño” fue el discurso que le permitió a Martin Luther King quedar grabado en la memoria de miles de estadounidenses como un líder que sostuvo una lucha pacífica, pero ardua en contra de las injusticias. Aunque su vida acabara en 1968, su sueño y su legado son inmortales.



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