El tercer acto de vida

Dedico esta crónica a las mujeres que están transitando el tercer acto de su vida, período que va desde los 60 años y que ahora con la «revolución de la longevidad» puede extenderse hasta los 90 años. Los estudios demuestran que en el último siglo la expectativa de vida humana se ha extendido un promedio de 34 años pasando de los 46 a los 80 años. Este incremento representa una segunda vida adulta, lo cual cambia todo, incluyendo lo que significa ser humano.

En las palabras de Mary Catherine Bateson: «No hemos simplemente añadido décadas a la expectativa de vida;  sino que además, hemos abierto un nuevo espacio a través del curso de la vida, una  clase diferente de adultez,  que precede a la vejez, y como resultado de ello cada etapa de la vida ha sufrido cambios».

He evidenciado con preocupación en mis talleres, mujeres que están transitando este tercer acto de su vida. Algunas son profesionales y trabajadoras, llegando a una etapa de jubilación forzada o deseada, otras orientaron  sus metas al cuidado de los hijos y el hogar, y ahora los hijos adultos desarrollan su proyecto de vida incluso marchando fuera del país,  en algunos casos son  viudas, o divorciadas y también casadas,  pero cualquiera sea la situación, se observa en ellas una pérdida del sentido de la vida que conlleva a serios períodos de depresión y soledad, lo cual en definitiva es muy dañino para el sistema inmune.

mujeres maduras playaA estas mujeres queremos brindarles una nueva visión de este tercer acto de la vida desarrollada por el Psicólogo Emérito de la Universidad de Harvard Rudolf Arnheim, quien las concibió de dos formas: una más tradicional ilustrada  por un puente con forma de arco, que representa el concepto biológico, que nos lleva de la niñez al pico medio de la madurez (tope alto del puente), seguido por una declinación hacia la enfermedad.

La otra visión la podemos imaginar como una escalera, que  representa nuestro potencial y progresión hacia la sabiduría, crecimiento espiritual,  aprendizaje y adquisición de una mayor conciencia. Nuestra cultura obsesionada por la juventud, quiere que nos enfoquemos en el arco y la edad como una declinación física,  en vez de una escalera  que representa la edad  como un potencial para un continuo desarrollo.

Por primera vez en la historia de la humanidad las mujeres estamos llegando a este tercer acto de la vida, más sanas, más educadas, más prósperas y más libres, y por eso estamos llamadas a establecer las condiciones para esta nueva forma de vida que nunca antes se había presentado.

mujer madura peqEntre los once ingredientes más importantes para vivir más tiempo y con una buena calidad de vida, además de mantenernos físicamente activas y comer una dieta saludable, uno de los más importantes es practicar la «generatividad», concepto que se refiere a la responsabilidad de cuidar a las generaciones futuras,  entregándoles conocimiento, experiencia,  tiempo, recursos y valores. Practicarla triplica las probabilidades de que la década de los 70 sea  un tiempo de alegría y no de desesperanza. Mover el foco de uno mismo hacia cosas mayores que nosotros mismos: comunidad,  país,  planeta,  nos hace sentir más completas y fuertes. Construir basado en nuestras experiencias, talentos, intereses, e incluso heridas, hace una diferencia.

Durante este tercer acto de nuestras vidas, tenemos los mejores años por vivir y nunca es demasiado tarde para empezar. Además nos garantizamos una mejor salud física, mental y emocional.



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