El tiempo, esa cosa tan extraña

Hace poco tiempo les conté como percibimos el tiempo en forma distinta dependiendo de cuándo ocurren las cosas y de cuándo nos enteramos nosotros de que ocurrieron. Hoy quiero referirme a otro fenómeno aún más extraño, relacionado con el tiempo, y es que ¡no es constante! Todos estamos acostumbrados que 5 minutos son 5 minutos en todas partes (con la excepción de algunas mujeres que dicen que estarán listas en 5 minutos y en realidad tardan media hora). Pero la realidad es que no es así, sólo si nos movemos a la misma velocidad, nuestros relojes funcionan igual.

F2.largeEl caso tiene que ver con la velocidad de la luz, es decir, la distancia recorrida por un rayo de luz en un tiempo determinado. Resulta que ésta se mueve tan rápido que durante mucho tiempo fue imposible medirla, parecía que era infinita, pero finalmente un científico danés, Ole RØmer, hizo las primeras mediciones válidas en 1676 demostrando que no. Pero no sólo se logró en los siglos siguientes medirla con gran precisión: 299,792 kilómetros en un segundo en el vacío, sino que se determinó algo muy extraño: que no importaba en qué dirección la midiéramos siempre era la misma.

Quizás a usted y a mí eso no nos produzca mucha extrañeza, pero resulta que ese descubrimiento rompía con todas las leyes conocidas de la física. Por años se trató de demostrar que había un error en las mediciones pero siempre se volvía a lo mismo. Al final tuvo que venir un gigante de la ciencia: Albert Einstein, quien creó todo un nuevo juego de reglas, enmarcadas en lo que se llamó la Teoría de la Relatividad, para aceptar ese y otras extrañezas de la luz y su velocidad. Hoy, ya demostrada por innumerables experimentos la validez de la Teoría, nos encontramos ante fenómenos que, a pesar de su rareza, han sido plenamente aceptados.

gemelos.001Uno de estos fenómenos se llama la Paradoja de los Gemelos, que les describiremos a continuación. De acuerdo con Einstein, el tiempo no es una cosa constante, sino que varía dependiendo de si el “reloj” está en reposo o se está moviendo. Veámoslo de esta manera, tomemos dos relojes idénticos y verifiquemos que los dos marcan la misma hora y que avanzan a la misma velocidad. Ahora tomemos uno de ellos y lo ponemos en un cohete y lo lanzamos a la Luna o mejor a Marte. Si comparamos ahora los dos relojes, veremos que el reloj que va en el cohete va más lento que el que se quedó en la tierra. Y no es que la velocidad afecte el mecanismo del reloj, no es nada de eso, es que el tiempo va más lento. Si, ya sabemos que parece una locura, pero se ha medido una cantidad innumerable de veces y la respuesta es siempre la misma ¡va más lento!

Es más, si tomamos un par de gemelos y montamos a uno de ellos en el cohete y al otro lo dejamos en la Tierra, el tiempo pasará más lento para el gemelo que se va en el cohete. Es decir, el verá las cosas normales, su reloj lo verá moverse a la velocidad acostumbrada, dormirá 8 horas diarias, según su reloj; se levantará y comerá cada 4 horas, según su reloj; y para él, el tiempo sigue normal. Pero visto desde la tierra, ese reloj va más despacio que el del otro gemelo. Supongamos ahora que el cohete viaja a una velocidad muy alta, por ejemplo 290.000 km/seg, casi a la velocidad de la luz (eso es necesario porque el enlentecimiento del tiempo depende de esa velocidad) y que el gemelo viajero pasa 5 años según su reloj, explorando el espacio. Si salió de 30 años de edad, regresa de 35. Pero cuando regresa, resulta que el tiempo en la tierra, que no se había puesto lento, siguió su marcha y para el gemelo pasaron 20 años, por lo que cuando ambos hermanos se abrazan, el terrestre tiene 50 años y el otro ¡sólo 35! Extraño ¿verdad?

Pero por más extraño que les parezca ¡así funciona el tiempo! Por ejemplo, muchos de Uds, mis queridos lectores conocen el sistema de posicionamiento global, esos famosos GPS que nos dicen dónde estamos con una precisión pasmosa. Pues ese sistema se basa en un grupo de satélites que giran alrededor de la tierra y cuyos relojes van más lentos. Para poder ubicarnos con suficiente precisión, los cálculos ¡tienen que tomar en cuenta esa diferencia en los relojes! Ahora se me ocurre que mi mujer siempre se retrasa ¡porque va mucho más rápido que yo!

 



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