El transmisor de la bondad

Hace unas horas me pregunté cuál sería el tema de mi próximo artículo para Inspirulina. Minutos después, me puse a ver un video del Dr. Wayne Dyer, en el que habla sobre la relación entre la bondad y la liberación de serotonina en el organismo humano. Sucede que al realizar, recibir u observar actos bondadosos, aumenta en el cerebro esta sustancia que tiene enormes beneficios para la salud, y por sobre todo nos hace sentir más felices.

Sentí una corazonada. Pronto comenzaron a aparecer en mi mente, imágenes que confirmaban lo que había escuchado, a través de casos opuestos. Recordé que en algunas situaciones en las que no había respondido de manera bondadosa a otras personas, automáticamente aparecían molestias físicas o tristeza. Si bien durante un instante fugaz mi corazón me había guiado a actuar de un modo más generoso, finalmente mi respuesta nació del enojo, la frustración, la escasez, o la ignorancia. Y ya tenía mi resultado, me sentía «desconectado». Cómo si hubiese bajado el voltaje de mi fuente de energía.

Enseguida llamé a una amiga especialista en Neurociencias, quien me confirmó que la serotonina, por su función antidepresiva, hace que nos sintamos bien y por eso le llaman el neurotransmisor de la felicidad. Y me quedé con la palabra «transmisor», algo que transmite es algo que extiende y expande, que comparte. Ella agregó además que la sustancia nos lleva a un estado de serenidad mental. Eso me sonó genial, la bondad es una de las claves para estar en paz.

Entonces me pregunté ¿Cómo responder de manera bondadosa a situaciones o personas con las que no estamos de acuerdo? ¿Ser bondadoso es actuar como los demás quieren que lo haga? ¿Bondad es hacer algo que no siento o me disgusta? Es claro que no. Porque en principio ser bondadoso conmigo es ser coherente, y sólo si lo soy conmigo puedo serlo con los demás. Jesús decía «Ama a tu prójimo, como a ti mismo». Ni más, ni menos. Por eso creo que es posible responder de una manera amorosa sin ir en contra de lo que siento y de mi paz; con respeto y aceptando la situación tal como se presenta.

Todos sabemos bien de qué se trata un acto de generosidad, y que las acciones tienen su raíz en el pensamiento. Y sabemos que si ahora mismo nos proponemos como intención del día desarrollar nuestra capacidad de ser bondadosos, la vida nos presentará las oportunidades perfectas para llevarlo a la práctica y verificar la teoría. Por ejemplo, dar algo desinteresadamente; dar sin esperar obtener algo a cambio. Dice Un Curso de Milagros que eso que das, te lo estás dando a ti mismo. ¿Te inspira la idea de transmitir bondad?



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