El Tren de las Emociones

Planifico desde Venezuela mi próximo viaje a España, tengo un nuevo proyecto para Focus Tecnología Humana, la meta actual… estudiar, seguir aprendiendo de las EMOCIONES, en esta oportunidad quiero saber como éstas se manejan al otro lado del mundo. Tomo la decisión de dar cumplimiento a mi nuevo deseo, desde ese instante el universo comienza a construir una red cuántica y comienzo a observar como un sin fin de acontecimientos generan un movimiento en mi vida.

Se acerca el momento de partir, mi respiración se altera, mi corazón comienza a latir con fuerza y pasión por la nueva meta, la observo, busco mi centro, equilibro mi respiración, es un proceso constante que me permite disfrutar, degustar y sentir el objetivo elegido. Con todos los sentidos decido abordar este nuevo reto, me convierto en la meta. Paso por una puerta dimensional donde identifico una sola entrada y a causa de la red cuántica… infinitas salidas, el universo conspira.

Llegó el momento, me dispongo a emprender el vuelo, un día claro, radiante, en fin…un día ideal para transitar en el tiempo, en un ciclo que inicia desde muy temprano: chequeo, espera, abordaje, desembarque, correr muy rápido, más rápido, llegar, volver a chequear, esperar abordar y desembarcar en el destino seleccionado, sin haberlo pensado siquiera ya me había sumergido en el más fabulosos de los aprendizajes…estar consciente de la danza emocional que genero constantemente en mi vida. Un carrusel de emociones se manifiestan a flor de piel cuando decido salir de mi zona de comodidad, entrar en mi zona de aprendizaje para disfrutar de la más deliciosa de mis zonas…La zona Mágica.

Llego a Barajas, Madrid – España. Una cara conocida, una sonrisa amable, un abrazo cálido… mi amiga de siempre me recibe en lo que una y otra vez se convierte en una gran experiencia. Bella, mi amiga, me abriga en su hogar hasta la hora de mi partida a Sevilla… el epicentro de las emociones.

>Ya en la Estación de Atocha, boletos en mano, el Tren listo para mi, realizo el chequeo, abordo la aventura y listo, salida puntual. En esta oportunidad mi único acompañante… mi diario, dispuesto a disfrutar conmigo del presente, el único tiempo en el que se manifiestan las señales del universo.

Una vez en el vagón del tren, tomo mi asiento y voilà… puedo observar a todos mis compañeros de viaje, gente que se dispone a disfrutar del paisaje, otros duermen y otros… deciden trabajar. Diagonal al asiento que ocupo, una mujer española, ejecutiva, muy bonita, elegante, abre su portátil para aprovechar las horas de viaje y adelantar su trabajo, recibe algunas llamadas telefónicas. Desde donde yo estaba no podía escuchar la conversación pero pude observar cómo su lenguaje corporal era protagonista de una marea emocional que gritaba por encima de su propia voz. En al menos tres llamadas telefónicas sus gestos la delataban, identifiqué la universalidad de las emociones; odiamos, amamos, reímos, lloramos y tenemos miedo en el mismo lenguaje, independientemente de nuestro idioma, y todo esto ocurrió a 300 Km/hr.

El curso referido a las emociones empezó incluso antes de que yo naciera cuando Eros y Thanatos se apoderaron de mi en el vientre de mi madre, son los instintos básicos que Freud teorizó en la dualidad de la naturaleza humana. Vió en Eros el instinto de la vida, el amor y la sexualidad en su más amplio sentido y en Thanatos, el instinto de la muerte, la agresión. Eros es la impulsión hacia la atracción y reproducción; Thanatos es la repulsión y la muerte. Uno lleva a la reproducción de la especie, el otro hacia su propia destrucción. Fuentes de inspiración para pintores y artistas a través de los siglos, siendo esto un ineludible significado de la condición humana.

Al fin en Sevilla, ya en el tren había recibido la iniciación de la clase de las emociones, tomo el metro y llego a Triana, un hermoso lugar, una primavera con sabor a verano, una ciudad enmarcada por la Torre del Oro y el Puente de San Telmo sobre el Río Guadalquivir…que por cierto, el puente tiene promesas de amor que vencen el tiempo en forma de candados que cuelgan de sus barandas al igual que el Puente de las Artes ubicado sobre el Río Sena en París, donde el candado es grabado con los nombres de la pareja o algún otro mensaje y luego en un acto de infinita confianza en la eternidad la pareja arroja la llave del candado al río, simbolizando el amor entre ambos… hermoso.

La torre, el puente y el río me dan la bienvenida y asisto a la clase formal de Emocoaching donde tengo la oportunidad de interactuar con sevillanos que tiene una forma de expresión y de acento distinto a los madrileños, me causa curiosidad porque son más apasionados, le imprimen más emoción a lo que dicen, con su voz… acento andaluz, su expresión corporal… movimiento de manos y torso… como una danza… una danza emocional… y por supuesto le pone fuego a todo lo que tocan, manejando un tormenta emocional en apenas un instante.

La única extranjera…yo, estaba viendo los toros desde la barrera, demasiadas emociones juntas, cuando cada uno de ellos tomaba la palabra podían ir desde una deprimente tristeza hasta una tórrida rabia, los sevillanos presentes querían calmar ese fuego intenso que le ponen a todo para poder relacionarse mejor consigo mismos y con los otros, tener mejor calidad de vida, conservar sus matrimonios, unir a la familia, interactuar de la mejor manera con compañeros de trabajo y amigos, requerimientos básicos para todo ser humano en cualquier parte del mundo.

Las Emociones básicas rabia, tristeza, miedo y amor, y el problema principal de los sevillanos… y de todos los seres humanos… es no poder identificarlas con claridad y mucho menos saber en que momento poder expresarlas; según Enric Corbera transgeneracionalmente las mujeres manejamos muy bien la emoción de tristeza… expertas en manipulación a través del «victimismo», y los hombre la emoción de rabia, desde muy chicos les impedimos llorar…”los hombres no lloran”… y no expresan fácilmente tristeza, situación que también corresponde a la biología de las emociones donde la intervención de testosterona en el hombre le permite ser mas agresivo al contrario de las mujeres con la generación de  estrógenos, más sumisas; por lo que hay que determinar la emoción primaria.

La sugerencia dada por E. Corbera es identificar la emoción oculta (emoción primaria) no expresada de manera directa, y ésta sólo se puede identificar con la “Lingüistificación de la Emoción” como lo denominamos en Psicolingüística; es decir, colocar toda nuestra atención en el lenguaje verbal y gestual al momento de describir la emoción y no referente a la emoción que creo que estoy sintiendo.

Al culminar la clase de Emocoaching, me propongo a pasear, en mis recorridos por Sevilla conocí a un atractivo hombre, alto, de ojos azules, sevillano, de padre argentino y madre española, me invitó a tomar un vino de naranja frente al famoso Bar de Alvaro Perejil… exquisito, con vista a la Catedral, imponente infraestructura gótica cristiana de mayor superficie en el mundo, declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1987, recorrimos el centro de la ciudad y luego me llevó a conocer “Las Puertas del Cielo” en el Real Alcázar, sus amplios jardines, en especial el Jardín del Laberinto, los túneles estratégicos por donde transitaba el Rey, los salones donde la realeza hacía vida, entre otros.

En nuestras largas conversaciones sobre su cultura me habló del baile típico de Sevilla “ Las Sevillanas”, el cual se suele bailar en pareja y donde se pueden diferenciar cuatro movimientos dentro del baile: paseíllos, pasadas, careos y remate. Él, me indicaba que era un baile de encuentros y desencuentros, de amores apasionados pero no permitidos, donde la prohibición enmarca toda una historia de drama, pasión y acción, todo esto en un simple baile, el caballero va a hacer todo para ir al encuentro y la dama para el desencuentro y la técnica para ir de un movimiento al otro es “cambiar de lugar”… esta anécdota sobre este baile me enseño literalmente a cambiar de lugar, cambiar de perspectivas, cambiar la forma de ver el mundo.

Cuando hago interpretaciones de un evento que sucede en mi vida lo hago desde mis pensamientos que conforman creencias y éstas interpretaciones generan en mi emociones que pueden afectar mi salud si permanecen mucho tiempo en mi organismo, por eso es conveniente “cambiar de lugar” y con nuevas interpretaciones del mismo evento sustituyo la emoción que está perjudicando mi salud y genero emociones que sanan mi mente, cuerpo y alma, elevando así el nivel de satisfacción en mi vida…valioso aprendizaje.

De vuelta a Madrid, embarqué en el tren en la Estación de Sevilla – Santa Justa, me encontraba muy serena… nuevamente conmigo, hasta que este  inició su partida,  allí,  me invadió una nostalgia enorme por el desencuentro que ocurre cuando se determina que no hay nada que hacer, nos encontramos en un país donde coincidimos pero no permanecemos, en un tiempo que se acaba pronto por la partida, sin darme cuenta la despedida me había sumergido en una Sevillana, una tristeza que me llevaba a pensar en la posibilidad de pedir que el tren se detuviera para poder vivir otras historias, conocer más, en fín…permanecer, ante la imposibilidad del encuentro con esos ojos azules nuevamente la única opción que tuve fue… cambiar de lugar, propiciando es una danza consciente en el tren emocional de la vida. Gracias por la experiencia vivida.



Deja tus comentarios aquí: