El tren pasa más de una vez

Durante los últimos años, me he dedicado especialmente a contrastar y refutar viejas premisas que se instalan en la vida de toda persona fácilmente y como parte fundamental del paquete que constituye sus creencias. Son ideas que repetimos  hasta creérnoslas, simplemente porque alguien nos las inculcó y a ese alguien se las  inculcó otra persona, y así sucesivamente.
Como seguramente les pasará a muchos de ustedes, durante un buen tiempo  yo también creí que en la vida se presentaba una sola oportunidad para hacer aquello que sea que se deseara hacer: triunfar en una  carrera, conocer una persona magnífica, ganarse la loto, etc.  Creía que tenía que estar muy atenta ante cualquier excelente oportunidad porque si la dejaba pasar, mi vida se convertiría en una catástrofe por siempre jamás.

¡Qué estrés pensar así! Esto significaría que si aquel viejo dicho que dice que “el tren solo pasa una vez” fuera cierto, entonces si  por X causa no nos subimos a él,  ¿qué nos queda?: conformarnos para toda la vida con una opción que no nos convence.

Sostener esta teoría nos condenaría a una vida de disconformidad y de segunda categoría. Creer que las cosas son así  es vivir con miedo, limitaciones,  arrepentimientos, nostalgia, rencores y un montón de sentimientos grises acerca de lo que pudo haber sido y no fue.

Pero por si no lo sabías, te traigo una excelente noticia: El tren pasa más de una vez.  Pasa tantas veces como sea necesario hasta que estés dispuesto a tomarlo.

Comencemos destacando los posibles motivos por lo que pudiste haberlo dejado pasar en su momento. ¿Te pusiste a pensar que si no te acogiste a determinada “gran oportunidad” era porque tenías motivos valederos?

  • Tal vez no era tu momento.
  • Preferiste  en ese momento darle prioridad a otras cosas; el amor, los hijos, la familia.
  • O tal vez fue al revés: le diste prioridad a tu carrera y al dinero.
  • Tal vez necesitabas vivir la la experiencia de permanecer más tiempo en el lugar donde estabas para madurar, antes de decidirte a hacer ese cambio.
  •   Quizá sentiste  que si te subías, sería dejarte llevar por el tren equivocado.
Creo sinceramente que el hecho de no haber tomado  un determinado tren,  nos está preparando para tomar el siguiente que será aun mejor. Y como dice el protagonista de la película The lunch box:
“A veces el tren equivocado te puede llevar a la estación correcta”  

Todos conocemos casos de personas para quienes el tren pasó más de una vez. Particularmente te puedo mencionar algunos: Steve Jobs, las personas que ganaron reiteradas veces la lotería, y  un tío mío muy lejano pero a quien quise mucho: se hizo rico no una, sino dos veces (la primera quebró y lo perdió todo). Y  si seguimos haciendo la cuenta de la gente que supuestamente “perdió el tren” y después se subió a otro, las listas se engrosarían cada vez más.

No vivas angustiado por no aceptar o sentir que no has aprovechado una determinada ocasión que se te presentó. Si  respetas tu tiempo y lo utilizas en cosas que te hacen feliz y te dan seguridad,  cuando otro tren vuelva a pasar, sí  estarás preparado para subirte. Y si nunca más pasa, entonces irás a buscarlo tú mismo a la estación.
Mientras te quedas en tu sitio, en vez de culpabilizarte trabájate el motivo que te hizo quedar, porque si así lo decidiste es porque realmente lo necesitabas. Investiga, conócete, prepárate, está atento a las nuevas oportunidades y aún mejor ¡créalas tú mismo!. Ten ideas innovadoras, habla con gente, profundiza en tus conocimientos. Todo es  cuestión de mentalidad, de crear las circunstancias.
El tren que pasó no es una única e irrepetible oportunidad, los trenes pasan todos los días, son las pequeñas cosas que te van ocurriendo, y se trata de lo que tú haces para que se conviertan en grandes.


Deja tus comentarios aquí: