El valor agregado de cumplir las reglas

En nuestra interacción con el mundo existen ciertas normas, instrucciones, reglas que debemos seguir para mantener el orden, la armonía y el funcionamiento de todas aquellas labores, instituciones, transportes, que utilizamos para nuestro desempeño diario.

En los países desarrollados estas normas están señaladas y basta con solo eso para que su población las acate, cuando nos vamos un poco en dirección a países menos desarrollados, estas normas, reglas e instrucciones de comportamiento y de uso de instalaciones, o transportes, etc. son mensajes que no solo están escritos sino que además se anuncia a través de parlantes y mensajes de voz, los cuales se repiten cada cinco minutos o menos.

Lo más increíble del asunto es que por más que se repita las personas siguen cometiendo las infracciones que a todo momento un anuncio de voz grabada repite una y otra vez, ¿A qué se debe que a pesar de tanto repetírselos, no acatan las normas? Simple no hay quien dé el ejemplo y mucho menos existe castigo para el que no las cumple.

Estuve pensando en esta problemática diaria que vivimos, por ejemplo estamos en el metro y la grabadora repite n veces «utilice dispositivos de sonido con audífonos para no perturbar el viaje de los demás pasajeros y no interferir con los mensajes del operador» y aun así siempre aparece uno o varios usuarios que con sus celulares a toda mecha escuchan su música, perturbando al resto y lo peor es que NADIE es capaz de hacer cumplir la norma.

Dada esta situación recordé una publicidad que de pequeña había en la televisión, en la que aparecía una persona cometiendo una infracción, lanzando papeles fuera de la basura y la voz de la publicidad decía «ama a tu ciudad, defiéndela, señala al abusador» y recuerdo que era efectiva, porque la gente veía a alguien que botaba el papel fuera de la papelera en la calle y le decían se te cayó un papel y los niños recordando el mensaje le decían señale al abusador, etc… En ese tiempo se respiraba el cambio, la diferencia.

Cuando nos quejamos de que nada funciona, insisto una vez más en revisarnos individualmente como ciudadanos, debemos empezar con nosotros para exigírselo al resto, pero sobre todo ser eco de su cumplimiento, dejar en el pasado eso que muchos dicen con orgullo “viveza criolla” que para ser honesto de nada nos ha servido y aun así la seguimos arrastrando como un gran logro. ¡Anímate! a tomar la iniciativa de decir de manera educada, en un tono de amabilidad y con mucha humildad la infracción que esa persona está cometiendo es el primer paso para despertar a aquellos que aun no se dan cuenta de lo importante que es seguir las normas o cumplir las reglas, ya que es un beneficio general, de esa manera serviremos de efecto multiplicador, y nos acercaremos a esa sociedad que queremos.

“Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros”. F.R.

Imágenes colaboración de @maithesofia the Origami challenge



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