El valor de lo que no permanece

El valor de lo que no permanece

Recientemente, estaba conversando con un paciente sobre este tema, el cual creo que es de vital importancia, ya que muchos de los problemas que tenemos a diario pasan por ese concepto errado de “lo permanente”. Resulta que nos aferramos, bien sea por la rutina o por esa necesidad de controlarlo todo, a la idea de que las cosas permanecen en el tiempo.

Claro, existe una parte que permanece, lo que algunos llaman “la esencia”, pero alrededor de eso todo va cambiando. La edad es un ejemplo clásico de eso. Cada día nuestros hijos crecen y tienen sus planes. Cada día la pareja que tenemos al lado puede o no estar con nosotros. Lejos de asumir esto para angustiarnos, vamos a consolidarlo como parte de la vida y a disfrutarlo.

Lo primero que le indico a mis pacientes es que como no podemos controlar lo que llega o se va de nuestra vida, al menos tengamos un refugio donde poder mantenernos a salvo. Sí, se trata de un espacio bien sea físico o psicológico que nos permita siempre estar en contacto con lo que realmente somos. Cuando, por ejemplo, nuestros hijos se van de la casa, nos pega mucho porque hemos invertido en ellos muchos años, pero resulta que si tuviéramos más tiempo para nosotros, créeme que afectaría menos.

La idea que deseo llevar a ti a partir de hoy es que te des cuenta de que en este hermoso viaje que es vivir no te vas a llevar nada más que tus experiencias. Así que date un espacio solo para ti, para disfrutar también de esa persona especial que dejaste olvidada: tú.

Image by Free-Photos from Pixabay 



Deja tus comentarios aquí: